NOTAS DE PRENSA

Terminada la fase — más literaria — de la metamorfosis, que inicié cuando fuí nombrado portavoz de la Asociación de Abogados Extranjeristas, para que mis comentarios — a veces exabruptos llevados de la rabia pero con su puntito de humor — no fueran vinculados a la Asociación, toca ahora una etapa que promete no ser poco prolífica, que es reproducir en este blog las muchas notas de prensa que la realidad de las migraciones me obliga a redactar.

A veces cunde el desánimo. Noticias que nos parecen importantísimas no logran ocupar ni un breve de los medios de comunicación, y menos ahora, en que parece que todo lo que no sea coronavirus no tiene el menor interés. Quizá una entrada de este blog o un artículo de opinión deberá ir dedicado a todo lo que durante este tiempo está ocurriendo en el mundo de los derechos humanos de los migrantes y que no tiene nada que ver con el covid, pero sin embargo está ocurriendo, y no es menos grave por ello.

Esta semana está siendo prolífica. No ha terminado y nada menos que tres notas hemos tenido que lanzar:

EL ERROR DE REABRIR LOS CIES

Durante cinco meses los CIES han estado cerrados, y el anuncio de una oscura secretaría de policía de que se disponen a reabrirlos viene a demostrar muchas cosas:

1.- Nada ha ocurrido durante estos cinco meses que trastoque frontalmente la política migratoria, no sólo sin cies, sino sin apenas expulsiones, lo que demuestra que la pata represiva del banco de la política migratoria – la contención y la discriminación son las otras dos – sólo sirve para infundir un miedo que no es capaz de sustituir el respeto que toda política pública debería inspirar, y para hacer ver que se hace algo – por inútil que sea, por mucho sufrimiento absurdo que inflija—ante lo que no se sabe qué hacer.

2.- Las prisas por volver a las andadas no son buenas y denotan que mientras desde otros departamentos se intenta construir una política en positivo, el Ministerio del Interior sigue anclado en las más rancias concepciones represivas y de control de las libertades personales, y demuestra que sus intereses se sitúan por encima de la salud pública que dice defender. Los cies no están preparados para reabrir en plena segunda ola del virus, y mucho menos para garantizar que sean útiles a lo único para lo que se afirma que están concebidos. Nada puede asegurar que los países de origen de los inmigrantes estén dispuestos a recibir a sus nacionales procedentes de un país en plena ascensión de curva de contagios.

3.- Los abogados extranjeristas recomendamos a nuestros compañeros que defiendan frente a la petición de internamiento reclamen del juez garantías reales de que verdaderamente se va a poder expulsar a esa persona a la que se interna con esa finalidad, y además se exigan garantías de sanidad dentro de unos centros que si por algo se caracterizan es por el hacinamiento y la falta de posibilidad de guardar la distancia de seguridad. En esas condiciones es muy probable que la reapertura de los cies se quede en anecdótica, pero no será irrelevante el incremento de gasto en personal tan necesario para otros cometidos.

No se entiende cómo ni por qué un Ministerio que lleva cuarenta años de democracia, dirigido por un juez de prestigio, no termine de aprender un esquema de prioridades de mínima sensatez. La reapertura de los CIES es en estos momentos más que inoportuna, precipitada y apresurada, es un grave error que sólo va a servir para revelar una vez más cuál es la única y real razón de existir de esos centros de sufrimiento gratuito: imbuir un miedo cerval y exagerado a aquellos que cometan el craso delito de lesa majestad – apréciese la ironía — que supone desobedecer unas leyes injustas por inhumanas y fuera de la realidad.

EUROPA DECEPCIONA OTRA VEZ CON SU POLÍTICA MIGRATORIA

El 23 de septiembre se ha celebrado una esperada cumbre europea sobre políticas migratorias. Los ilusos aun creyentes de que el proyecto europeo va asociado indisolublemente al respeto a los derechos humanos y a la solidaridad mas allá del mercado como nexo de unión frente a los populismos nacionalistas hemos visto cómo, una vez más, los acuerdos se alcanzan sobre unos mínimos que satisfacen sólo a los más reacios a avanzar en esos valores europeos, ante la debilidad y — ¿por qué no decirlo?—cobardía de aquellos de los que se supone una mejor defensa de esos valores.

Si esperábamos que se superara el esquema del Acuerdo de Dublín II, trampa burda para los países del sur, (no podemos entender cómo se llegó a admitir en su día), que obliga a cada país de entrada de solicitantes de asilo a asumir las solicitudes y la acogida (lo que deja las manos cómodamente libres a los países del norte), nos encontramos con que no sólo no se reforma ese pervertido sistema, sino que se vuelve a las “cuotas voluntarias” de acogida de refugiados. Y todos sabemos la falta de voluntariedad de casi todos, que ante cuotas obligatorias en 2015 se limitaron a no cumplirlas.

Si esperábamos una mayor apertura ante las ya acuciantes necesidades demográficas de una Europa envejecida, la respuesta es mayor cerrazón de la fortaleza, mayor represión y mayor inmigración, los tres ejes que sin duda, y sin hipocresías, son el único lenguaje que entienden nuestros dirigentes europeos. Un endurecimiento anunciado de la bien llamada Directiva de la Vergüenza se une a la novedad de la cumbre, que es que el que no cumpla con la solidaridad pueda compensarlo pagando por mayor represión. Las palabras precisas desnudan el hipócrita lenguaje diplomático, y desvela la descarnada verdad de una Europa pusilánime y acobardada.

Acobardada sobre todo ante los países del grupo de Visegrado, que se han integrado en la Unión pensando y practicando la política de que se puede estar dentro sólo para lo que les conviene o creen que les conviene. Mientras el resto no asuma una postura valiente ante estos países dominados por el populismo nacionalista de raíz neofascista: Polonia, Hungría, Chequia, y les apliquen sanciones duras o el camino de salida por no cumplir con los valores fundacionales europeos, no será posible una política común más allá de la chapuza que hoyu nos han presentado. Pero con crecientes tentaciones en Austria, Holanda, Italia, Francia, la propia España, parece que el resto de dirigentes, mirando más a los electores internos, ni se atreven ni son capaces de poner las luces largas, para ver que más allá del campo de las cortas espera un abismo.

El comité de Derechos del Niño vuelve a reiterar al estado la necesidad de escolarización de un grupo de menores con carácter urgente y se sigue desobedeciendo

Hoy hemos recibido un grupo de abogados de la Asociación de Abogados Extranjeristas, que participamos en apoyo de PRODEIN para conseguir el reconocimiento a una escolarización de todos los niños de Melilla, una nueva comunicación del Comité de Naciones Unidas por los Derechos del Niño, organismo al que España debe obediencia por ser firmante del Convenio Internacional de Derechos del Niño.

En esa comunicación, se repite por enésima vez al Reino de España que debe escolarizar urgentemente a seis niños (de entre casi un centenar más) cuyos casos han sido acogidos por el Comité. Sin embargo, el estado del Reino de España sigue desobedeciendo de forma contumaz la orden dada por este alto organismo de las Naciones Unidas.

Ello nos coloca en situación de incumplidores internacionales y nos sitúa en la lista de países donde no se respetan los derechos humanos, en este caso el derecho a la escolarización de menores. La imagen internacional de España sufre un serio revés ante el mundo, en un momento en que un expediente impoluto en Derechos Humanos es carta de presentación necesaria para que la voz de nuestro país sea respetada en los foros internacionales.

Entre las excusas, francamente absurdas y groseramente sesgadas, que el Estado pretende objetar para no cumplir con su obligación, hay una que llama especialmente la atención, dado que si objeta que estos niños no deben ser escolarizados por España porque supuestamente podrían estar entrando en Melilla cada mañana desde Marruecos, olvida el estado que desde hace meses eso es imposible, pues la frontera con Marruecos está cerrada y estos niños ni tan siquiera tienen la posibilidad de acudir a la escuela a Marruecos cada mañana desde Melilla, que es donde viven.

Estamos construyendo en Melilla, ciudad española del norte de África, un gueto, un apartheid de derechos, un campo de no derechos tan vergonzoso como el de Moria, donde a menores que están bajo la jurisdicción española se les impide acudir a la Escuela, simplemente por no tener unos papeles. Es curioso que la españolidad de Melilla se defienda aplicando en esa ciudad unos no derechos que son radicalmente contarios a esa españolidad, como son nuestro Derecho y nuestros derechos, haciendo valer así un rancio y obsoleto concepto de patria vinculado a la raza y la herencia.

Francisco Solans Puyuelo. Vicepresidente/ Portavoz Asociación Abogad@s Extranjeristas.

continuaremos

LA METAMORFOSIS V.3

Y ahora acá, en este cuarto de mierda, con este olor a mierda, con este frio de mierda que está haciendo, sobre estos taconcitos de mierda, con esta cara de mierda que se me debe estar poniendo, con el rimmel por toda la cara toda hinchada, que ni un pañuelo me dejaron, menos mal ya me fui calmando, el hipo queda, no, no pensés demasiado, no volver a empezar, no les des esa satisfacción, que seguro la gozan oyéndote llorar, aguantá, ten valor, pará, ya verás sólo es un rato, se arreglará ya verás, al final sólo el susto, seguro que venían buscando coca o alguna mierda al club y no encontraron, y para hacer caja se llevaron las putas, será, si, no puede ser otra cosa, ahora a ver hasta dónde les llega lo de hacer caja, calmate, ya, pero cómo voy a calmarme con esta mierda, joder, si ya me duele la espalda de estar quieta y de pié, y cómo voy a sentarme en esta pocilga, sobre qué, a ver, intento, esa manta, ya se me debió acostumbrar el olfato, ya parece que no huele igual, o se me atrofió, la coloco en el pollo este, ahhhhh, al menos apoyo la espalda, la hostia, los tacones, los pies, descanso algo, Diosssss, no podía más, y ahora qué, qué pasará, ahora el tiempo, qué hora será, no puedo dormir, no podré ni intentar dormir, eso no, cómo, acostarme acá, no, imposible, y seguro hasta la mañana nada, no se oye nada, sólo alguna voz de la parejita de mierda que se quedó de guardia acá, la soldadita y el soldadito, ya, que no harán nada para pasar el tiempo, ya, tienen puesta la radio también, algo se oye de fondo, música, pero nada más, y parece estoy sola, cómo, por qué, si nos llevaron a un montón, se ve que todas las que no llevábamos papeles, pero cómo se puede meter a la gente acá, esto es un maltrato, un zulo, una mierda, claro que a saber la gente que pasará por esta habitación o lo que sea, pero al menos un poco de limpieza, ya, claro, no vas a dejar una sábana para que algún tarado se cuelgue, pero esto está helado, o soy yo que me quedé, no sé, pero imaginá alguien que metan por nada, por error, pero cómo, a mí, no, si yo no hice nada, ya empiezo a pensar como ellos, carajo, como que yo mereciera, como que es diferente si uno merece o no, ¿qué pasa si uno robó?, ¿que lo meten acá porque robó?, ¿y eso?, o si es puta o si no tiene papeles o si es un santito y no hizo nada es lo mismo, esto es intolerable, esto no es humano, esto es peor que las gallinas y los puercos, no se puede tener acá a una persona ¿cuánto tiempo? ¿para qué? ¿qué quieren? Al rato te calmás, claro, no podés estar de los nervios tantas horas, al final se te acaba el llanto y esta maldita calma te mantiene, te agota, te pone los nervios, los templa, no pasa nada, no sabés qué va a pasar, no sabés, sólo la celda, estrecha, oscura, gris, fría, sucia, y el tiempo, el tiempo lento, que pasa, y no sabés a dónde, ya me puse filosófica, la concha, luego nos dicen, pero no me queda otra que pensar, pero no quiero, si pudiera dormir un poco, pero acá ni en broma, cuánto tiempo tiene que pasar más para que pase algo, qué hora será, tarde, seguro, ya no era pronto cuando llegaron, las dos, las tres, no sé, ha pasado tiempo, serán las cinco quizá, no sé, y para qué, qué importa, acá no amanece ni es de noche, esto es un zulo de luz artificial, sin ventana, sin nada, sólo pensar y pensar, no queda otra, como si a una le fuera a servir de algo, como si fueras a poder subir por las paredes o al techo por pensar más o si pudieras hacer la mierda esta más grande, o abrir esa puerta de acero por pensar, o si fuera a venir alguien a limpiar sólo por pensar en ello, o pasara algo, algo que rompiera esta horrible monotonía, como si pensando no fuera a empeorar las cosas, porque no puedo, no puedo recordar, no sirve de nada, ni pensar qué pasó, no lo va a arreglar, ni pensar lo que pasará lo cambiará, ahora sólo esperar y esperar que pase la noche, quizá a la mañana pase algo, venga alguien, me lleven a otro sitio, no sé, pero sólo queda eso, esperar acá sentada, encogida, ya quieta, calmarme, estar, tan sólo estar, no pensar, no sentir, calmarme, pasar el rato, sola, como si no creyeran ellos que sos humana, como si les diera igual que seas una perra, una rata de laboratorio, encerrada, sin nada, con sólo el tiempo y ni el reloj me dejaron.

LA METAMORFOSIS V.2

Ya decía mi tía que tuviera cuidado, no, no te acordés de tu tía, dónde me metía con quién iba, que parece fácil aunque sea un poco asqueroso con muchos, que me avisó, pero no, eso es lo que quieren, humillarte, que es un mundo raro, sucio, que los tíos que van no son buena gente, que no conseguirán que me sienta culpable de nada, que la dignidad no es algo tangible, que una lo lleva dentro y no lo joden porque digan, que yo le decía que dónde están los que son buena gente si no hay ninguno si lo único que quieren es coger y, no seamos sonsas, que nosotras también la gozamos, que ya puestas que si te pagan y lo hacés con un poco de seguridad, pues en el fondo es otro trabajo como otro cualquiera, a ver, si limpiando escaleras o sirviendo en una barra no te dejás las uñas lo mismo, que hay mucha tontería con eso, que ya no estamos en los cuarenta que si ser puta que bueno y qué, si, luego los cerdos estos no paran de despreciarte, sí, pero te desprecian igual, chau, seás o no seás, si lo sos porque lo sos y si no porque no les das, el caso es despreciarte, por mujer o porque sí, porque les recordás a su madre o a su hermanita, da lo mismo, carajo de hombres, basta de tanta milonga con el sexo que si esto que si aquello que qué pasa por qué va a ser diferente de tantas cosas, un tío quiere algo, tiene plata, tu lo tenés, se lo das, paga, listo, qué cosa, no veo dónde está la diferencia con vender priva o incluso con cualquier otro laburo, vendés tu tiempo, tu esfuerzo, intentás pasarlo lo mejor posible, porque hay que pasarlo, a ver, aquello de ganarse el pan con el sudor de la frente, y qué que este mundo de mierda haya puesto tanta estupidez en esto, pero qué de tanta hipocresía, no hice nada malo, no, no harán que me sienta culpable de nada, y si me dicen que es malo por qué, qué de curas de mierda o de santitos, los polis estos, qué se han creído, tratarme así, como si fuera mierda, llamarme puta, como si fuera un insulto, pues sí, soy puta, qué pasa, y su madre seguro, y no puedo dejar de llorar, mierda, pensarán que es de cobardía o de miedo, pero es de rabia, y qué me importa lo que piensen esos mierdas, es de rabia, de tonta, de haber caído, joder, no verlo venir, papafrita, estúpida, maldita estúpida, mirá que ir a caer, toda la vida sola, huyendo de chulos, de macarras, para qué, eso es para las estúpidas, que no saben hacer ni bola, que necesitan un hombre a su lado siempre, que se creen que necesitan protección, de qué, boludas, de su hombre necesitan que las protejan, toda la vida sin chulo, fui lista, despierta, y se me ocurre ir un día a un club, como si no tuviera mi casa, estúpida, tentar a la suerte, probar otra cosa, la verdad es que el laburo estaba mal últimamente, pero no saber que es donde van a buscar cuando no saben dónde, si lo sé, boluda, años sin caer en la trampa, sin papeles, si, y qué, incluso viajé cuando quise, sólo hay que saber estar, acicalarse un poco, parecer señorona, ponerte la ropa cara, y te dejan, los polis tontos, están ahí y se lían con las pobres indias, pero si vas ese día bien arregladita, ni te miran, bueno, o te miran, pero de otra manera, a ver, muy lista, sí, y voy y meto la pata como tonta y como andaba un poco prieta de plata y el laburo con la crisis no tira, me dije voy a probar al club de Laura, de free lance, hablar con el tipo, cincuenta por ciento, no es mal trato, y si además el tipo toma y convida, la comisión, salir del paso, venga, ya, pero yo sabía, sabía el riesgo, no necesitaba tanto, por qué, por qué lo hice, lo sabía, que van por allá, cuando no saben, cuando no tienen palotes, o buscan vete a saber qué y no encuentran y aprovechan el viaje, pero allá que fui, como tonta, pensé, no, no sé qué pensé, creí que ya no era igual que antes, que ahora no, pero fui tonta, tonta, tonta, pues claro que es igual, igual que siempre, tenía que haberme agenciado papeles, papeles, papeles, los jodidos papeles de mierda, malditos papeles, los perdí, joder, los papeles, por ahorrarme unos putos euros, no me informé bien, y luego va y ya era tarde, con la plata que me costó conseguirlos, que ya podía hasta pedir la nacionalidad, y voy y la jodo con los papeles por la mierda de la cotización, y ahora la concha de su madre cómo los pusieron, que si el contrato, que los penales, que venga gastar plata, justo cuando la cosa está peor, que ya la gente ni va de putas, que los clientes fijos, al carajo, que los que me enviaban del hotel, al carajo, los del anuncio del periódico, al carajo, y puse miles de tarjetitas por los coches y en la calle, pero no hay plata en este país de mierda, es como allá, cuando me vine, se esfumó la plata, se fue, de repente, como si se la hubiera tragado la tierra, como si los billetes de banco, y las monedas, y la arrogancia, y el no pensar, y la fiesta, y las copas, como si se hubieran ido al carajo de golpe, las hubiera absorbido un sumidero enorme y hubieran hecho un remolino gigantesco y todo hubiera girado rápido, rápido y hubiera caído a la mierda, a la alcantarilla, y yo acá, tan cansada de rodar, que no quise ya irme a otro sitio, ya me moví bastante, dije, ya hice kilómetros y kilómetros, y volver no, para qué, si allá está igual, me dio pereza, y ahora no vuelvo, me vuelven, fijo que me joden y me deportan, como si les hiciera algo malo acá, como si les molestara, y encima antes me pasan por esta mierda, este antro asqueroso, con estas policías malfolladas, con cara de amargas, se sentirán superiores porque son policías y no son putas, funcionarias, a sus órdenes Señor, lo que Usted diga, Señor, recibir órdenes, como soldaditas, y se creerán mejor que yo, mejor que las putas, con dignidad, dicen, pero yo no recibo órdenes de nadie, vivo mi vida, y nadie me tiene que mirar por encima del hombro, majaderas, muy dignas ellas, como si supieran lo que es la dignidad, como si sólo tuvieran dignidad ellas, como la mierda del rollo ese de que ser puta te afecta a la dignidad, la jodida dignidad, esta mierda sí que afecta a mi dignidad, porque esto sí que es indigno, este cuarto asqueroso, estos empujones, este desprecio, esas miradas de asco, los insultos, joder, ¡ningún tío me cogió tan mal que me jodió la dignidad como estas cerdas!.

 

Y sus cerditos alrededor, ese desprecio que se mastica, ese odio sin motivo que te deja vencida, que me arruina la calma, que te deja sola, indefensa, como no estuve nunca, y mirá que yo sé lo que es la soledad, lo que es no tener apenas un par de amigas, la familia lejos, allá, el teléfono tan caro, el skipe, al menos yo me pude permitir un computer y una conexión y no tengo que ir al locutorio, que allí a veces pillan, por eso, pero aun así no es igual, no hay nada como tocar, quiero tocar a los míos, quiero tocar a mi madre, tomarla del brazo, comerla a besos, años ya sin ir para allá, claro, es peligroso, caro, mucho tiempo ahorrando, y las preguntas, las jodidas preguntas, les quiero, sí, pero no saben el daño que hacen con tanta pregunta, estoy harta, aunque ya les miento por costumbre, ya me sale sin esfuerzo, lo del laburo en la oficina, en un banco les dije, ella no entendería, mi vieja, mi tía sí, sabe, lista, espero no se haya ido de la lengua con la vieja, ella me dijo, me avisó, con un respeto infinito, con cariño, pero no me avisó de esto, no me dijo que pudiera pasarme esto, me avisó que los tíos, los macarras, los clientes, los clubs, que si la sanidad, que si limpieza, que la goma, pero ella no es mi madre, ella es otra pasta, es otra cosa, está más bregada, más vivida, las pasó, viajó más, estuvo acá en España, no cuenta mucho, solo tonterías, pero seguro que las pasó acá también, pero mi vieja no, mi vieja es otra cosa, más tontita, más inocente, su hijita, no puede imaginarse, yo salí a la tía, más loca quizás, más valiente, no sé, más egoísta, quizás, o quizás si, quizás sí sepa, no sea tan tonta, quizás finja que no sabe o que cree, y me sonríe y me dice que no le envíe más plata, que no le hace falta, pero yo sé que sí, que allá falta, carajo si falta, pero no quiere que me esfuerce, pero quizás sabe, quizás finje que cree lo del banco, y me pregunta si no conocí ya un chico, me dice, un españolito con plata, y finje que no sabe, para que yo haga como que miento, para que yo finja que finjo, para que no nos duela ni a ella ni a mí, para que no nos duela más el dolor de la otra.

LA METAMORFOSIS V.1

.– ¡Mira a ver qué haces con esa, ¡joder!, que hace una hora que la han traído y no deja de llorar, ¡hohtia!, ni que se le hubiera muerto su padre, ¡vaya coñazo! No para, ¿eh?, es que no para, vamos, no pedirá mucho p’a mear, porque lo que no sé es cómo le queda agua en el cuerpo, ¡hohtia!.

.– ¡¿Y yo qué quieres que haga?!. ¿Le meto un par de hostias p’a que se le pase el ataque a la histérica?.

.- No sé… llama pronto que venga el abogao, o el médico, que le den un calmante, o lo que sea, ¡joder!, pero que se calle o la meto en otra celda allí la más lejos, que me está poniendo la cabeza ya…

 

No puedo dejar de llorar, no puedo, intento calmarme, respirar, pero no puedo, me ha invadido el llanto, me ha inundado por dentro, no puedo dejarlo, es rabia, estoy cansada, reventada, impotencia, pero no puedo dejar de llorar, esto es un asco, cómo estoy aquí, cómo he llegado, malditos cabrones, no puede estar pasándome esto, por Dios, cómo puedo estar aquí, si no he hecho nada, yo no he hecho nada, no he hecho nada, carajo, por qué me tratan así, esto es una mierda, esto no es un calabozo ni nada, esto es una puta porquería, joder, cómo huele, la puta que los parió, y esta manta, joder, si se tiene de pié, seguro que tiene piojos, o chinches, o meados de a saber cuántos, qué asco, no me atrevo ni a sentarme, creo que voy a vomitar, pero no puedo, no tengo nada, Dios, qué hice, qué, nada, si no hice nada, pero de qué me acusan, no, no puede ser, sólo por los papeles no, no puede ser, no hice nada, esto sólo puede estar reservado a terroristas y asesinos, yo no soy eso, se equivocaron quizá, pero cómo, de dónde se sacaron que yo… pero si nunca… no me habían detenido nunca, yo no hice nunca nada, sólo lo de los papeles, pero no, no puede ser eso, sólo eso no, por esa tontería no pueden joder a nadie así, y ese despliegue, joder, si pareció que fueran a capturar a Bin Laden, coches, polis por todas partes, equipados como para una guerra, qué se pensaban que cuatro putas íbamos a estar con armas, o los recibiríamos a cañonazos, qué, a coñonazos todo lo más, joder, cómo tengo ganas de hacerme chistes, sonsa, pero lo del puterío, no, eso ya no lleva nada, no, no es legal, pero tampoco ilegal, como dijeron, no, por eso no puede ser, parecía muy seguro el pavo aquel cuando nos explicó en la asociación, que no, pero entonces, qué, por qué me trataron así, quizás en el club tenían algo raro, joder, justo el día que yo estaba, cómo, pero yo no sé nada, ni las chicas, ninguna me contó, allá sólo eso, las chicas, además no es un sitio malo de esos que cuentan, no hay menores, ni gente que se la vea encerrada, para qué, no hay necesidad, para el dueño es un buen negocio, no sé, qué buscaban, por qué esa exageración, por qué tratarme así, a como si hubiera matado a su madre, bueno, en realidad a todas, joder, si no les he hecho nada, por qué no me dejan en paz, la mierda, y ahora la moda de llevar mujeres policía a las mierdas estas, otras veces si he tenido algún roce con la poli lo hemos arreglado amistosamente, un trabajito gratis, algo rápido, y listo, no son peores que otros, además suelen estar duros y buenos, pero claro a las tías no les puedes proponer eso, pero hoy venían a por algo más gordo, no puede ser por nosotras, sólo no, semejante derroche, la mierda, pero no se nos llevaron a todas, por qué, qué pasó, por qué a las otras no, no puede ser por eso lo del puterío, allá putas todas, hasta el de la barra, que también le pega, pero no entiendo, no entiendo, no sé, no puedo comprender, y sobre todo, por qué este desprecio, por qué estas malas maneras, empujones, insultos, por qué, qué les hice, mierda, y este llanto, no puedo, no puedo dejar, ya basta, como tonta, me siento tonta, me siento imbécil, así llorando, acá sola, porqué sola en esta mierda de celda, que no se llevaron también a otras, qué pasa, por lo menos alguien que me calme, alguien con quien hablar, esta soledad de paredes grises, esta mierda, esta suciedad, este olor, me matan los pies pero ni descalzarme me atrevo, los taconazos, vaya pinta, acá encerrada y con taconazos, pero qué asco, qué suelo de mierda, esto no lo fregaron en siglos, hijos de la grandísima, seguro que hay bichos, como vea una cucaracha grito, no, no puede ser, esto no me está pasando a mí, esto sólo una pesadilla, pero por qué, qué hice, joder, esto no se le puede hacer a cualquiera, para qué, si es para que les cuente, qué, si yo no sé nada, no tengo nada que contar, yo sólo estoy acá sin más, cierto, no tengo papeles, los tuve, sí, los perdí, pero no es tan grave, digo, por qué esto, no, no puede ser, algún hideputa que me denunció por algo, pero qué, quién, por qué, qué le hice, un cliente descontento, no sé, sí, conocés mucho capullo, pero quién, al fin y al cabo, la peor mierda es que alguno quiera algo raro y le digás que nastis, que eso no, o que eso cuesta el doble, alguno se cabrea, pero no recuerdo ahora, alguno que fuera poli camuflado y ahora se quiera vengar, quizás un jefazo, porque este despliegue no lo mueve un mierdas, no sé, todo es posible, pero estoy bien jodida, cierto, y qué será joder, calmate, no, no puedo, no puedo dejar de llorar.

LA METAMORFOSIS IV.2

No quiero recordar, la vergüenza, mi padre, como cuando me cogió delante de la familia, los hombres, las mujeres, las risas, todos con risas, un niño, rabia, vergüenza, me tomó, no entendía, en medio de todos, todos miraban, todos riendo, y entonces lloré también como ahora, hacia dentro, sin lágrimas, pero mi padre gritaba y me cogía fuerte del brazo y no recuerdo qué había hecho, sólo las risas de todos y los gritos de mi madre, y sus manotazos en el trasero, y la vergüenza, y la rabia e incluso ese día creo que odié a mi padre por hacerme pasar por eso y no sé si le he perdonado, porque yo sólo era un niño y no lo he olvidado y no sé ni por qué todo, todo está como detrás de una cortina de humo, la memoria me ha arrastrado detrás de una nube y sólo recuerdo la vergüenza, y a mi padre, y mi madre que al final se me llevó, me arrancó de su mano y vi que ella estaba enfadada con mi padre y la amé, y no recuerdo mucho más, y sólo que no puedo perdonar a mi padre, que después le he respetado siempre, y le he temido, y que siempre que hablé con él sólo sentí un rescoldo de aquella vergüenza, mezclado con un poco de odio y de miedo, y a lo mejor eso es el respeto o no, o quién sabe, si eso es lo que sienten todos los hijos por sus padres, o sólo los que tienen un padre como el mío como todos los padres como los padres de mis amigos no eran muy diferentes y así yo sabía que él era bueno, no, no sabía, me decían que era bueno, porque luchaba y trabajaba para sacar la familia, me decían que era bueno pero todos los padres de todos los chicos eran buenos y todos luchaban y trabajaban cuando podían y traían un poco de dinero a casa pero todos vivíamos en aquella mierda de barrio y nuestras madres se quejaban y todos los padres eran buenos pero sólo los malos podían salir de aquello o no eran tan malos, o sólo tenían más agallas o eran unos cobardes que no hacían más que engendrar cobardes y eternizar la cobardía como ahora mi padre y mi madre allá lejos cuando hablo con ellos ella se preocupa por mí quiere que vuelva me echa de menos y él se pone al teléfono y sólo me habla de dinero y de que les envíe más dinero y se cree que aquí el dinero llueve del cielo o que es fácil de ganar pero no sé mandarlo a la mierda, es mi padre y le debo todo y le debo su espalda quebrada y su vejez a los cuarenta y pocos y su enfermedad y le debo aquella vergüenza y mis hermanos y ese no sé qué que nos hace adorar a los padres sólo porque son los padres y son la sangre de donde salió mi sangre y son mi origen y mi pasado porque son un poco lo que soy, por instinto, por costumbre, por no poder pensar en otra cosa, por no poder imaginarme sin ellos.

 

Y la rabia. La rabia me sube a la garganta y sólo puedo gritar y llorar y sentir que me muero de rabia que si pudiera mordería, me lanzaría sobre ellos y siento placer de morder, de fantasear con mi propia rabia, mordería, rasgaría con mis manos, rompería, quiero romper algo, lo que sea, romper sus cabezas, sus gargantas, dejar que me salga la rabia de dentro, que me brote como un torrente una explosión y la rabia me hace sentir mis dientes y la fuerza de mis mandíbulas, y las lágrimas que no salen y no corren por mis mejillas ni mojan mis labios, y tengo ganas de gritar pero no pero no voy a gritar y siento como la rabia se transforma en odio porque no puede salir de otra manera, de odio a esos perros que me tienen aquí, de odio a esos perros infieles que no temen a nada que se creen pequeños dioses porque pueden pisotear a un hombre a placer y creerse además que son los buenos de esta película de la que ellos mismos han escrito el maldito guión, un odio que no puedo soportar y que me llevaría a matar si pudiera, y si no puedo hoy a matar mañana, a calmar el odio, a relajar el músculo del odio, a respirar para que el odio se enfríe, y la rabia se hace odio y el odio se enfría y se convierte en un odio feliz, en un odio santo, en un odio justo, porque ellos son el mal, son el demonio en la tierra que ha llegado aquí en estas tierras donde nos llaman ladrones y sólo saben robar y robar y ojalá llegue alguien a cortarles las manos y hacer Justicia llevan robando desde que el mundo es mundo y cuando llegas aquí tienes que andarte con mil ojos porque todos te roban, unos te roban con el trabajo, otros con los papeles, estos me roban ahora los cuatro billetes de la cartera seguro que no vuelvo a verlos y no me robarán mi rabia y mi odio esos son míos y no me robarán como nos robaron todo cuando nos colonizaron para robar y decían que era para enseñarnos civilización y nos descolonizaron y siguieron robando y ahora nos dicen que les robamos nosotros pero sólo es el mal que les inspira y solo la Justicia que no llega pero llegará porque llegará el día de la justicia y entonces tendrán que devolver todo lo robado y entonces llorarán y sabrán lo que es el sufrimiento de nuestros niños el sufrimiento de nuestra pobreza de nuestra riqueza en sus manos pero somos ricos en odio y en rabia y ahora yo soy rico y me sale y no puedo parar y me canso de gritar en mi idioma aunque sé que no me entienden porque no grito para que me entiendan ni me importa si me entienden o no ni quiero que me teman porque llegará el día que mate a uno de estos cerdos de uniforme o que mate a los cerdos que les mandan o que mate a sus bastardos nacidos para ser como ellos porque esto es una guerra y es una guerra santa y ganaremos al final porque las guerras las decide no el bando más fuerte o más listo sino el más rico y nosotros somos ricos, muy ricos en odio y rabia.

 

No tienen derecho a tratarnos así, no tienen derecho a creerse superiores, no son superiores aunque se lo crean, no tienen derecho aunque tengan sus leyes, esas leyes que fabrican a su medida y que hacen para después llamarnos ilegales y decirnos que tenemos que cumplir sus leyes y hablarnos todo el día de leyes, e hincharse de orgullo con sus leyes hipócritas que sólo hacen para protegerse porque nos tienen miedo y hacen bien porque algún día me vengaré de ese hijo de perra que me ha detenido y sabrá que detrás de su placa y su porra y su uniforme y sus maneras de soldadito feliz sólo hay un perro cobarde y el día que lo tenga delante se cagará y se meará encima como un perro y algún día sí algún día lo podré tener a mis pies y se humillará entonces y lo arrastraré hasta que me ruegue y me llore como yo he llorado de los ríos de rabia que salían de mis sienes. Siento esta fuerza interior este odio esta rabia que me hace respirar fuerte como si estuviera corriendo pero estoy quieto pero ya llegará el momento de la calma el de disfrutar el de la venganza porque aunque no sea él aunque otro de su calaña pero tengo que matar a uno de estos hijos de perra que nos tratan peor que si fuéramos delincuentes peor que a las fieras pero todo es el miedo todo su cobardía todo sus complejos seguro que no son muy listos que desde niños saben que no serán nada ni nadie que sólo serán funcionarios sin opinión ni criterio porque así los que piensan son otros y no tienen ideas ni magia ni palabra ni promesas ni calma ni rabia solo tienen una mente pobre una mediocridad de creerse que son lo mejor pero son masa sin cerebro ni fe ni Dios solo saben tener patria y aun eso no tienen sino una parafernalia de banderas himnos y fanfarrias y no tienen más ambición que subir unos peldaños en su escalafón de pazguatos y obedientes soldaditos todos con sus uniformes y sus gorritas y sus insignias y sus juegos y su lenguaje ridículo y su convicción de servir a la patria y su autoengaño de que son las fuerzas del bien que son necesarios que sin ellos la sociedad… esa sociedad que les alimenta y los mima y los cuida y les hace tanto caso y les pone todo su respeto a sus pies agente probos funcionarios servidores obedientes órdenes con todo su aparato de dormir conciencias yo sólo cumplo órdenes si no le gusta forme un partido y preséntese a las elecciones y cambie la ley y no se dan cuenta estúpidos que sólo están defendiendo la riqueza de sus jefes, que les consideran una basura tonta, que les pagan una mierda porque les consideran una mierda, porque creen que su trabajo lo hace cualquiera y les pagan como se paga a cualquiera porque todo lo cifran en dinero y no se dan cuenta y se creen el discursito de los tontos que si tienen que obedecer las órdenes de los mandos que ellos saben y los jefes que son más listos y por eso cobran más porque claro su trabajo no lo puede hacer cualquiera, y son lerdos que se dejan engañar porque les conviene porque están cómodos y se sienten bien con cuatro billetes que les regalan y unas palabritas y la rabia me crece cuando pienso en su majadería y el odio me llena y siento así que la carne se tensa y la sangre corre y sólo tengo que calmarme y guardar, guardar el odio, guardar la rabia, guardar la fuerza hasta que llegue el día. Porque llegará el día que la nación del Islam resurgirá, y volverá a hacerles morder la derrota, y llegará un nuevo Salaheddin y juro que yo estaré ahí, para arrastrar con mi vida a unos cuantos infieles occidentales cristianos perros mierda y me dan igual las promesas de un paraíso y me importan una mierda los imames y las mezquitas y las oraciones y los rezos y todo lo demás sólo quiero venganza solo quiero soltar esta rabia infinita que me revienta las entrañas porque me han pisado, me han aplastado, porque me han sometido a su vergüenza, a sus leyes de odio y a su policía y ahora a su cárcel y porque no les importa nada de mí, sólo soy un fardo molesto que quitarse de encima, sólo quieren echarme, tenerme lejos, les importa poco si vivo o muero, no he hecho nada malo, no les hecho nada pero me odian, me desprecian, y sólo puedo responder con odio y con desprecio porque no tengo otra fuerza no tengo otra razón no tengo insultos suficientes no tengo palabras.

 

Si hubiera una guerra y yo fuera un juez y cayeran ellos prisioneros, el niñato que me ha cogido, el que me ha pegado por detrás, su jefe, qué placer dejar que me reconozcan, recordarles lo que me hicieron, sentir su estremecimiento, su terror, su arrepentimiento cobarde de cómo me hicieron cómo me trataron, y deleitarme como un cachorro de león con una pieza pequeña viva, presa, juguete, presa, aprendizaje, placer, poder, vida, muerte, juguete, presa, debilidad, fuerza, desesperación, intento, frustración, poder, garra, peso, aplastar. Les aplastaría con mis propias manos pero antes les humillaría y sólo así calmaría mi odio y mi rabia, les haría rogar y humillarse, como pretenden que haga ahora yo ante su estúpida autoridad de juguete. Llegará, llegará el día que tendrán que rogar y humillarse y llorarán y podré decretar su muerte con un simple movimiento de un dedo, con menos, con una mirada tan sólo, con menos esfuerzo de lo que a ellos les cuesta arruinarme la vida. Y si no llega el momento da igual, siempre queda la bomba pegada a mi cuerpo, siempre queda dejar la vida con el infinito placer de calmar el odio.

 

Sólo eso me sostiene, sólo el odio santo, sólo esta respiración fuerte y la rabia, sólo mi fe y mi razón, sólo yo en esta jaula, sólo no, no estoy solo, somos miles, somos millones, y algún día será el día de la rabia, y será la Justicia, y devolveremos tantos años de pisarnos, tanta pobreza, tanto robo, y no estoy solo, hay hermanos en todas partes, y si me echan les haré pagar lo que me hacen y si me quedo pagarán, y sabrán que debían haberme dejado en paz, que no se puede sembrar viento, que tenemos amor y nostalgia de lo que fuimos, y que hubo un tiempo que nos temieron, y ese tiempo tiene que volver, porque Al.lá hará que vuelva, no puede no querer y es todopoderoso, y haremos su voluntad aunque sea con sangre, con nuestra sangre, con la de ellos, porque ahora odio, y yo ayer estaba tranquilo y feliz, pero ahora odio, y tengo ganas de llorar por el odio, y ganas de vomitar de rabia y de odio, y no puedo soportar el odio que inunda mi pecho y grito y sólo grito y nadie me oye, sólo ellos me oyen, nadie me oye, sólo estas paredes me devuelven el grito y el miedo, pero no puedo tener miedo, no, no puedo tener miedo, sólo se tiene miedo a la muerte y eso es sólo un segundo, un segundo de tiempo para apagar varias vidas de maldad, sólo un segundo, menos, una décima, y poder apagar tantas vidas dedicadas al mal, y son tan estúpidos, se escandalizan, no entienden, suicidas los llaman, y no entienden, que es un precio pequeño, que no es la promesa del paraíso, ni las prédicas, ni las consignas, ni los amigos, ni los grupos, ni las gentes de alrededor, ni la familia, ni la fama, ni la gloria futura, ni nada de eso, es sólo el odio, sólo saber que no hay más que odio en sus corazones para nosotros, sólo saber que con un segundo de mi muerte podré acabar con varias vidas de odio es un precio barato. Y nos siguen odiando, y nos siguen humillando, y nos siguen matando, y si sólo nos dan odio sólo odio tendrán.

 

Y aquí estoy, materia de odio, me han hecho odio, ellos me han hecho odio, porque estoy en una celda, porque me han tratado como a un animal, porque me tienen encerrado y sólo y no hacen caso ni de mis gritos y porque no he hecho nada y aun así les doy miedo y me odian, porque van a acabar con mi vida aquí, no, no me van a matar, son demasiado listos, ya no matan, sólo te toman y te llevan a donde no te vean más, donde no les molestes, y donde mueras o vivas les importe poco, sólo acaban contigo de otra manera, sólo su arrogancia es tan grande que no piensan que yo también puedo odiar, y ni temen a mi venganza, sólo quieren eliminarme, como a una bestia, es igual si se la extermina o se va lejos, sólo eliminar la molestia es lo que importa, y esa mezcla de odio e indiferencia, de asco y miedo, domina sus mentes, y olvidan, y están dispuestos a mirar a otro lado, les da igual si tengo familia, si mujer o hijos, si son de aquí o de allá, prefieren que nos vayamos todos, todo les da igual con tal de consumar su plan, que se vaya la molestia, que se vaya lejos, y pagan a sus esbirros y sus vasallos para que nos golpeen y nos expulsen y nos levanten vallas, y nos blinden el mar. Por eso si sólo nos dejan responder con odio a todo eso, sólo tendrán odio, sólo recibirán odio, sólo este odio total en que transforma su miedo un animal moribundo.

 

 

 

 

LA METAMORFOSIS IV.1

Hijos de puta, hijos de mil perras, malditos cerdos, malditos, por siempre malditos, arrogantes, suficientes, con sus uniformes, sus entrenamientos, sus órdenes, sus positivo y negativo, su ridícula forma de andar, su mirada, sus maneras violentas, su autoridad, su creencia en que son ellos los buenos, sus miedos, su valentía fingida, su cobardía, su salario de pobres, su mentalidad de pobres, su obediencia de tontos, su orgullo infantil. Malditos, malditos, sean malditos por Alá, por Satán, por los miles de dioses que hayan sido y sean, sean malditos por sus hijos y sus hijas, por sus mujeres y sus maridos, sean malditos y sepan lo que es esto, lo vivan en su cuerpo y en su alma, se vean encerrados y humillados, manejados, empujados, acusados, apartados de todo y de todos, todo el odio del mundo para ellos, todo el odio que siento, toda la rabia, todo mi ser se vuelca en insultarles y si pudiera lo haría en la venganza, y mi rabia llenaría mis piernas de fuerza para romperles la cabeza a patadas, y sólo así sentirán el odio que me mueve y se acumula, y el odio de mis padres y hermanos, el odio que me llena la sangre desde mil generaciones, el odio que me invade y el que soy, todo el odio de mi raza, de mi sangre, de mi religión, todo el odio acumulado de la historia, desde que nos arrinconaron en la historia, desde que lanzaron sus barcos a conquistar el mundo y nosotros nos quedamos enzarzados en mil guerras, mil naciones, mil tradiciones, mil traiciones y un solo Dios. Rabia, rabia infinita que me duelen los dientes, rabia y odio y me siento los ojos de fuego y la garganta amarga por la rabia, y los músculos se tensan, de todo el cuerpo, que parece que me estalle el odio contra estos infieles, contra estos niñatos de superioridad fingida, de estos bobos niñatos de cuerpos de gimnasio y cabeza de corcho.

 

Me agarraron por tonto, en la puerta de mi propia casa, sin querer entender ni escuchar, sin tener ni razón ni razones, no querían oír, sólo tenían su excusa ya para joderme, sólo me miraron con su arrogancia, no conocen el respeto, su superioridad, su retranca, papeles, papeles, no tengo, les dije, están en casa, es aquí, haberlos llevado encima como es tu obligación, hijo de puta, me habla de obligaciones, seguro que no tiene ni hijos el niñato, ni familia a la que mantener y me habla de obligaciones no sabe lo que es eso el cabrón, y que me dejara subir un momento, y que subiera él y que no tenía por qué y que él sólo cumplía con su deber, y que cumplía órdenes, y sus gestos atroces, no me toques, y mira no lo pongas peor, pero no lo queréis entender, que yo sí tengo papeles, que pues haberlos llevado encima a mí no me jodas, que subas al coche, que no me obligues y el hijo de puta me dice que le obligo yo, que yo le obligo a ser un cabrón, y me crece la rabia, y es esta gente que no quiere oír ni entender, porque también soy un ser humano y me tiene que oir, por lo menos que se pare dos segundos, que no le cuesta nada, pero no, pero su autoridad, y que suba al coche que va a ser peor para mí, y que me deje subir a por los papeles, y que no grite, si no estoy gritando, que es la última vez que me lo dice y el otro por la espalda el muy cobarde, no lo ví, no estuve atento, y la gente miraba y nadie ayudó, y todos tienen miedo, y el dolor en la espalda y de pronto todo ocurrió sin palabras, sin gritos, sólo silencios extraños, ruidos extraños, ya no entendí nada, ya sólo me ví tumbado y esposado en la parte de atrás del coche, y sólo les oía hablar e insultarme, insultarme ellos, los hijos de las mil putas, ellos que me decían que quién me había creído, y que ahora sí que la había cagado, decían, y que me iban a joder bien, decían, y que ahora me iba a enterar lo que eran los españoles, decían, y que a ver si encima que vengo aquí y les quito el trabajo, decían, me voy a poner chulo con ellos, decían, y que no respetamos la autoridad, decían, las dos voces, una vez uno otra el otro, como si fuera un guión aprendido, como consignas, hasta que el uno le dijo al otro que bastaba, que ya sabía yo no sé qué, que ya me iba a enterar de no sé qué, que ahora se me había acabado la suerte, y que me harían volver, y dejé de escuchar, y de entenderles, y de traducir lo que decían, porque sólo entendía la mierda, y otra vez de mierda, y algo de mierda, y más mierda, y me tapé la boca con el asiento del coche para no gritar, y me sequé las lágrimas de rabia, y mordí, y lloré, y se me encajó el espíritu en un agujero y me perdí y me sentí tan débil, y no sé cuántas cosas se me cruzaron en la mente, y no quise oírlos, y ahora estoy aquí metido y no sé qué será de mí y de los míos, y hace un rato, solo un rato, yo era un hombre y estaba en mi casa.

 

Calmarme. Pensar. Controlar, recordar, recuerda piensa escucha… no se oye nada, sólo voces lejanas y el pasillo, no tengo nadie con quién hablar, estoy sólo, tiempo, tengo sed, esto es muy pequeño, no puedo moverme casi, estoy enjaulado, respira, calma, recuerda, mantén la cabeza alta, no te avergüences, no, jamás, vergüenza nunca, no he hecho nada para avergonzarme, no dejes que te avergüencen, que no me humillen nunca, nunca, nunca más la vergüenza. Nunca. Y todo gris, las paredes grises, el suelo gris, el techo, todo, como si quisieran que imaginaras tu futuro, para socavarte, para que no puedas pensar aunque sea lo único que puedes hacer, te meten en este universo gris, sin nada salvo tiempo, y tu propio pensamiento, y tus manos delante de los ojos, esas manos con las que les agarraría y les haría todo el daño del mundo, estos puños cargados de odio, esta rabia, este dolor del alma, este llanto que no sale, que no quiere romper, cuánto bien me haría llorar, derramarme en llanto y sacar la rabia el miedo el odio el pánico la presión la sangre los latidos de este corazón que me está reventando en el pecho en las sienes en las piernas, pero no puedo llorar, tampoco quiero que me vean que me oigan que crean que me vencen que piensen que es debilidad o que me rindo o que he terminado de luchar contra ellos, aunque no pueda dejar de ver en este gris absorbente nada más que mi propia rabia.

 

No soy un delincuente, no he robado nunca, no trafico con drogas, no tienen por qué tratarme así, soy un hombre y tengo una familia y un trabajo y no he hecho nada malo solo que no cumplo sus leyes, esas leyes que no se sabe para qué son que nunca uno se siente seguro que nunca sabes cómo pueden no pillarte con algo porque son infinitas y complejas y necesitas abogado para entender y necesitas abogado para salir y necesitas abogado para entrar y más vale que sea caro que sea bueno, porque sus leyes son infinitas y cuando crees que las has terminado vuelven a empezar y nunca estás quieto nunca puedes estar quieto siempre hay algo mal, pero juro que lo he intentado que llevo años luchando para cumplir para que no me puedan decir nada para aguantarme pero estoy harto y no tienen derecho a tratarme así, y si salgo no pienso pararme más si me tratan así sin hacer nada la próxima tendrán motivos y es que no puedo parar de rabia que me duele en el pecho y no hay en esta celda ni una silla para romperla a patadas ni nada como no sea mi propia cabeza contra la pared.

LA METAMORFOSIS 3.3

Nadie vendrá a sacarme nadie me echará de menos nadie se molestará en venir aquí ninguno puede ninguno tiene papeles no pueden hacer nada por mí como no pude hacer nada por otros antes que yo y todo corre como el tiempo y no sé cuánto tiempo estaré aquí en esta celda de mierda sin nada o si me llevarán pronto o tarde o quizás me suelten o creo que te llevan a un juez como un miserable ladrón y a veces se apiadan de ti o a veces nada o no sé si la primera vez dicen que te sueltan o no o no sé nada porque todo el mundo habla y dice pero no puedes fiarte de nadie porque nadie sabe nada aunque hablen mucho y a unos les pasa una cosa a otros otra y no entiendo nada porque quizá no hay nada que entender recuerdo aquel tipo aquel abogado que vino a hablarnos que nos dijo que lleváramos siempre encima el pasaporte para que no te detengan pero luego otros decían que no que no había que llevarlo que si lo llevas te lo quitan y te detienen igual y te expulsan antes y conocí a aquel tipo que incluso había estado en la cárcel y tenía papeles y otro desgraciado al que llevaron y no había hecho nada más que trabajar como una mula y nadie sabe nada y a lo mejor es que no hay nada que entender sólo que pueden hacer contigo lo que quieran, porque eres extranjero, porque no tienes papeles, y aunque los tengas eres de fuera no sabes el idioma bien no tienes más que unos pocos amigos igual que tú y sobre todo no tienes dinero no tienes un euro no tienes suerte o tienes demasiados escrúpulos o demasiado miedo o eres idiota y no quisiste meterte en grupos con dinero que manejan dinero y a esos no les hacen nada y si les hacen tienen para sacarlos para comprar para abogados para pagar para policías para trabajo para papeles dinero para todo para salir de la jaula para mujeres para bebida para pasarlo bien para la familia para una casa un coche un hotel unas vacaciones.

 

Si no hay Dios por qué no entré en esos grupos, por qué no juré lealtad a un hijo de puta con dinero a cambio de dinero, si no hay Dios por qué no vivo lo que me quede de vida pasándolo bien y si hay que robar para ellos se roba y si hay que traficar o matar se mata, si no hay Dios para qué vivir esta vida de mierda en la mierda y aparentar ser bueno para que te terminen tratando peor que a un delincuente en esta jaula de cemento, si no hay Dios por qué he aguantado ser insultado por el maldito chulo con uniforme, niñato de mierda que podría ser mi hijo encima haciéndose el superior echándome sermones sobre las leyes, hijo de la gran puta española que lo parió, que me ha detenido con su cara de idiota niño bueno creyéndose hacerle un favor a alguien, si no hay Dios a lo mejor ha sido falta de valor, falta de cojones no partirle la cara y salir corriendo y librarme de ésta y si puedo o si me llevan si no hay Dios y me deportan la próxima vez no seré tan bueno y si no hay Dios y me tienen que tratar como a un maldito ladrón por lo menos que sea con motivo y al menos disfrutaré lo que me robe, porque no he hecho nada para estar aquí, porque esto no es justo, porque no hay Dios y no hay justicia no pueden hacerme esto, por qué estoy aquí no he hecho nada, no soy ningún ladrón ni asesino pero lo seré, lo juro que lo seré, si no hay Dios lo seré y a ese hijo de puta que me detuvo me da igual que haya Dios o no haya, la próxima vez le sacaré los sesos y lo mandaré a ver a Dios si lo hay. Y si no lo hay que se joda.

 

Si me deportan no puedo presentarme a mi padre, no puedo escuchar a mi padre, no podré soportar su mirada, no podré soportar humillarme, el viejo cabrón, seguro que no se calla, seguro que me suelta que me lo advirtió, que me recuerda que tenía razón, que me pasea su experiencia y su superioridad por delante de mi cara, que rompe sus silencios eternos para hacerme daño recordando que ya me lo dijo, que él tenía razón, que no tenía que haber venido, que él recuerda a los occidentales, que los conoció en la guerra, que alemanes y rumanos e italianos, que los conoció y entonces se sumerje en uno de sus silencios y le digo yo me voy a España padre, allí la gente no es así y no es así como eran entonces, aquellos eran soldados, y eran fascistas, y ahora no ahora es Europa Occidental y hay trabajo y hay dinero y se vive bien y él me mira y se sumerje y leo en su mirada los recuerdos de su silencio y sé que no habla porque no puede contar todo el horror y toda la borrachera de muerte y de hambre de aquellos días de cuando era un niño y nos dice no sabe cómo sobrevivió si de toda la escuela de su pueblo no llegaron a casarse sino un puñado, y no dice más y aunque le pregunté y le pedí que me contara nunca me contó nada, nunca me dijo, sólo me mira con ese silencio y noto que me envidia, noto que piensa lo mucho que envidia a la gente de mi edad que no tuvo que pasar por una guerra como aquella, y el silencio es peor que todos los libros de historia y todas las clases que nos dieron en la escuela sobre la gran guerra patria sobre el sacrificio de nuestros padres por el socialismo y las estadísticas heladas de millones de muertos entre los que están mis abuelos y mis tíos y tantos primos que no puedo recordar y todos los que ni llegaron a ser ni a cruzarse en mi vida y los millones de judíos y la que seguramente hubiera sido mi mujer que seguramente no llegó ni a nacer, y en ese silencio de niño de guerra veo el destino como una losa, la insignificancia de los hombres, las mentiras de la historia la grandeza la patria la verdad de la muerte, la tristeza sin alma de millones de muertos. Mi padre y su silencio, su rutina, su fábrica, su esperanza, su hastío, su miedo, su guerra, sus recuerdos, su infancia, su silencio. Mi padre y su paciencia, su espera para llegar a tener un coche, por conseguir un piso algo mejor, mi padre y mi madre por conseguir, por conseguir lo que fuera, por conseguir algo que sólo costaba esfuerzos interminables, mi madre haciendo colas interminables, mi padre y su indiferencia política y su silencio, mi padre y su empeño por que estudiara, mi madre y su fe heredada y sus iconos y sus velas y sus misas, mi padre y su indiferencia y su silencio, mi padre y su ilusión, mi padre y su decepción.

 

Hace años que no veo a mi hermana, ni sé por qué ahora me acuerdo de ella. No sé qué será cuando vuelva si me deportan, no sé si la veré, si estará muy cambiada, si me reprochará haberme ido y haberla dejado allí con mis padres, encargada de ellos, y yo a mi aventura. Sé que me amó como a su hermano mayor con todo el amor y la admiración que se tiene al hermano mayor y por eso me odió cuando me fui y me volvió a odiar cuando no pude ir a su boda y que me sigue odiando por no conocer a su marido y a sus hijos, y que no me llama ni me escribe, y que me ama y me odia, y que no sé si me perdonará o si llegará a comprender que sólo fue el destino maldito que me hizo esto, y que al final todo habrá sido para nada y todo el amor y todo el odio quedarán vencidos en el suelo, tirados junto al cadáver de este bicho inmundo en que me han convertido. Tal vez deba morirme para que me recuerden con cariño, para que mi padre, mi madre, mi hermana, se alejen en su vida a recordarme como fui cuando estaba con ellos, cuando era uno más de la familia, cuando no me había ido tan lejos en busca de no se sabe qué, para que me perdonen.

 

LA METAMORFOSIS 3.2

 

Y ahora qué, ahora esperar, ahora ver qué me queda de suerte, qué me trae la fortuna, si es que me trae algo, si no me lleva una vez más a la mierda, si no me lleva y me trae como un muñeco de trapo, este destino, este jodido no ser más que una mosca en el culo de un caballo entre un millón de caballos en una inmensa estepa de un país inmenso. Y la mosca vive unos pocos días y un día la aplasta la cola del caballo y otro día vive y come y se jode a otra mosca y otro día no pasa nada y otro día muere de frío y otro vive nada cambia, y sólo es una mosca más.

 

Ahora he pasado a ser este bicho enjaulado. No es que no fuera ya un bicho, pero de no ser querido, de esconderme, disfrazarme, aprender otro idioma, apartarme de congéneres, sentir el resquemor al forastero, era al menos un animal de bosque y he pasado del bosque a una jaula. Creí que era un hombre pero sólo era un bicho, y el bicho ha sido cazado, y esa ha sido toda mi metamorfosis: de lo que creía ser a lo que soy. Y ahora me quedaré aquí tirado hasta que vengan y me lleven y me pongan el veneno y me ensarten por el punto justo entre el abdomen y el pecho, y coloquen mis patas con alfileres, y coloquen en alto las antenas, y me dejen secar y conserven lo que quede de mí, como un trofeo diminuto tras un cristal. Eso seré, si no menos, menos aún: un número, no, una parte diminuta de un número, una unidad de un número compuesto por más unidades, y decenas y centenas y unidades de millar y decenas de millar, para engrosar la estadística de los policías con la que hacer engrosar la estadística de los funcionarios que hacen engrosar la estadística de los políticos de turno para decirle al político contrario quién la tiene más gorda y más larga porque consigue expulsar a más indeseables, porque consiguen estadísticas más grandes y gordas con las que venderse a sus votantes como los mejores y más eficientes exterminadores de las más peligrosas y dañinas plagas: terroristas, narcotraficantes e inmigrantes.

 

Tenía que ir mañana al trabajo, y no llegaré, y se preguntarán qué ha pasado, pero tampoco me echarán mucho de menos, el jefe se cagará en mis muertos y pondrá a terminar los tabiques a otro imbécil, y se quedará el dinero de la semana, y apenas dedicarán mis compañeros un minuto a preguntarse qué ha pasado, o pensar que les he dejado tirados con ese cabrón de jefe, yo que les embarqué que les conseguí la faena que les recomendé que les decía aguanta es mejor este trabajo que ninguno aguanta piensa que sabías a lo que venías aguanta no es tan mal tipo aguanta es más de lo que te pagaban allá aguanta ya vendrán tiempos mejores al final conseguirás los papeles aguanta el tiempo pasa y todo llega aguanta no es para lo que naciste ni para lo que te preparaste ni para lo que te seleccionaron ni para lo que estudiaste ni para lo que derrochaste esfuerzo y trabajo y lucharon tus padres pero aguanta esto es Occidente aquí no regalan nada acostúmbrate aguanta todo llegará es cuestión de tiempo y de aguante y de suerte y de no meterte en líos y de saber esconderte y de trabajar duro y madrugar y aguantar a ese majadero que no sabe hacer nada salvo gritarte y ya sé que eres ingeniero y que estudiaste en la universidad y que estás ahora cargando ladrillos pero aguanta mejor eso que nada al menos no el hambre al menos un futuro tu sabes aquí cargando ladrillos comes carne y un salario el doble o el triple que allá no sé si volverás no sé si tampoco te quedó nada allá que merezca la pena o si podrás ir de vacaciones cuando tengas los papeles aguanta cuando ahorres un poco en verano o si conocerás alguna mujer aquí que te entienda aguanta lo peor ha pasado hermano lo peor quedó atrás tú recuerdas lo peor eran allá los inviernos helados no saber si con todo el estudio y la universidad y con todo el esfuerzo ibas a tener para calefacción o un médico para tus hijos lo peor era allí y aquí al menos podrás salir a un parque y sentarte al sol con un poco de suerte aguanta sólo con un poco de suerte que no venga la policía si no te metes en líos a nosotros no nos piden los papeles somos blancos altos rubios nos confunden con turistas alemanes y nos dejan pasar y no les importa y no piden papeles y pueden pasar años hasta los papeles al final habrá papeles seguro hermano seguro papeles y no deportación aguanta salvo que tengas mala suerte jodida mala suerte hermano la puta mala suerte que he tenido yo entre todas las putas malas suertes de este mi maldito destino de mosca esteparia.

 

Allá quedarán impunes los tres hijos de puta que me han amargado la vida, los tres mirones de mi desgracia, el trío infame de público silente, que seguro no dicen pero que se aprovecharon, que pasó mi desgracia por ellos, y bebieron de ella, y engordaron con ella, y ahora seguro se gozan de saber que no me verán más, que podrán seguir exhibiendo sus panzas doradas por el pueblo, que me miraban con su condescendencia de machos superiores de aquella manada, la autoridad, los tres grandes cabrones que no me hablaban pero que me explotaron, los amos, ignorantes palurdos embebidos de gloria aparente, los tres de acuerdo, nos llamaban negocios cosechas obras cemento mano de obra producción traslados costes porcentajes, ninguno jamás me tocó ni miró ninguno me dio la mano quizá no llegué a existir para ellos pero notaba su asco su miedo su avaricia, ellos me enseñaron lo que vendría después, porque nunca me miraron como se mira a un hombre. Allá quedarán engordando sus panzas doradas sus colegios privados sus coches de lujo sus mujeres embutidas en lamé brillante sus niños de cuello corto y pelo duro sus casas con columnatas disfrutando la sangre de otros la rabia de otros la mierda de otros que pasamos por allí que viajamos un mundo para rompernos la espalda y que arañaran monedas y billetes y lingotes y llenaran de babas sus manos para rompernos la vida desde siempre y hasta siempre para que el mundo siga su rueda de desgaste, revolución tras revolución, siempre al final vuelven de las entrañas de la tierra aunque los maten aunque maten a sus hijos aunque violen a sus mujeres aunque llenen sus tierras de sal resurgirán generación tras generación tres y trescientos y tres mil para seguir escarbando las entrañas del resto de millones para seguir mirando por encima del hombro para seguir explotando y hablando de productos mercancías obreros maquinaria siembra recogida desde que el mundo es mundo para construir una raza superior o creerse más listos o pensar que su dios es el más poderoso o su patria más valiente o su bolsillo más ambicioso, capaces de construir las mayores estupideces para engañar a todos los estúpidos de la tierra, que les seguirán como los tontos que son en columnas interminables de infantes de plomo destinados a campos abiertos de una tierra voraz e insaciable, de los que quedarán sólo cruces de piedra que perdurarán en el tiempo más que sus propios huesos y que serán cenizas, tierra, raíces, nada, antes incluso de que mueran los efectos enriquecedores de su estupidez, antes aun de que se diluyan en discutidas herencias de generación en generación los pingües beneficios de sus muertes. Esos tres inocentes los culpables de todo, de las fronteras, de las vallas, de los policías, de los jueces, de las espaldas, de los riñones, de las deportaciones, de las catástrofes y de las enfermedades, de los dioses, los héroes, las víctimas, los accidentes, de la manipulación del lenguaje, del pecado del hombre contra el hombre, del pecado y la culpa que sin embargo no sienten, que hasta en eso se apañaron para que sintiéramos los demás, como un pecado original, como la culpa sempiterna por haber nacido.

LA METAMORFOSIS 3.1

Mierda de suerte, mierda, maldita sea mi maldita suerte, este jodido destino que me ahoga, esta sarta de fatalidades que me llevan la vida, porque después de todo, después de lo pasado me tuve que cruzar con los jodidos polis y después de años pasando desapercibido me tuvo que venir a preguntar a mí de entre todos los posibles que pasaban por allí y notar que soy extranjero y de entre todos los posibles polis que pasan de todo y les da igual me tuvo que tocar el capullo que tenía el día jodido y con ganas de joderle la vida a alguien, que de entre todos los compañeros posibles que le tocaran ese día estuviera el mierdas, el pringao al que todo le parece ni bien ni mal y le deja hacer y de entre todas las posibilidades de la estadística y de la vida, la mierda de suerte de esta ruleta, me tocó el número podrido, años gastándome el dinero que no tengo en ir vestido normal, en afeitarme, en parecer normal, en pasar, en no ser, en ocultarme como una manzana en un cesto de manzanas, en intentar aprender a hablar cada día mejor, pero este acento jodido esa pronunciación dura y seca no consigo hacer mi boca no consigo las erres, esas jodidas jotas, me tuvo que delatar esta boca yo que tengo la suerte de no ser demasiado moreno, como ellos, de ser no demasiado alto ni demasiado bajo, como ellos, de no tener rasgos llamativos, de ser como ellos, como uno más, la misma forma, la misma cara, hasta aprendí la forma de caminar, la de beber, la de comer, todo, todo para evitar caer, y acudir sólo al trabajo y a casa, y no ir a bares ni a sitios raros, ni viajar mucho, ni caminar de noche, todo para evitar esto, y cuando ya casi lo consigo, cuando habían pasado tantos años, cuando nunca me habían molestado, cuando ya me confié y estaba tranquilo, tuvo que llegar esta mierda de suerte, y cruzarme con ese hijodeputa que no podía haber preguntado a otro, no, tuvo que venir a mí a preguntarme si había visto a no sé quién que no había visto, pero notó mi acento, vió que soy extranjero y mi maldita boca me delató, y el tipo vió la oportunidad de hacer el día, de ponerse un palote, de cubrir el expediente, de quedar bien con los jefes, de cumplir estadísticas, de ganarse el jornal deteniendo a un imbécil como yo que no ha sabido callarse o fingir una ronquera y que me he cagado y los nervios me han delatado y el tipo se ha divertido hijo de la gran puta preguntándome que si de dónde soy que qué hago aquí que si no echo de menos mi tierra que si no tengo allá a mi familia que si aquí no pintamos nada, aprovechando mi silencio, mi miedo, y regodeándose en su poder, en mi humillación, mientras me pedía los papeles, haciéndome creer que me iba a dejar ir, demorando el momento como el animal que juega con su presa ya cazada y sin escape, qué divertido, para al final dejar caer su zarpa y aplastarme, maldito asqueroso hijo de la gran puta, maldita suerte, maldito imbécil, maldito odio, maldita rabia, maldito llanto.

 

Y ahora aquí, con mi traje elegante para aparentar ser otro, con mi entrenada cara de normalidad para pasar desapercibido, con mis maneras de mediocre para hundirme en la media, con mis costumbres aburridas para no ser, para no estar, para no llamar la atención, aquí a pesar de todo, a pesar de todo eso, de tanto tiempo, de tanto esfuerzo, en esta celda gris, con esa puerta de hierro, con ese bloque de hormigón como cama y asiento, con ese jergón mohoso, con este tiempo vacío, con esta nada, con este miedo. Qué he hecho, qué he hecho mal, por qué me pasa esto, qué error he cometido, yo que me pavoneaba con otros diciendo que había que saber estar que no era tan difícil, que me enorgullecía de los años que llevo escondido a plena luz del día, diciéndoles lo que había que hacer a los más jóvenes a los que llevan menos tiempo, cómo fui tan imbécil, al final he caído, no hay trucos, no hay seguridad, al final caes, los malditos papeles, no eres nada sin papeles, por mucho teatro, por mucha apariencia, al final los papeles, al final un maldito pasaporte y el maldito acento, y yo les decía: tenéis que ir bien vestidos, aunque no sea con ropa cara, y limpios, y no cambiar de acera si viene la poli, como si fuerais ellos, como si fuerais un europeo más viéndoles venir, sonreíd incluso, que no piensen nunca que les huís, engañadlos siendo más listos, dejadles correr detrás de los negros y los moros, vosotros ni miréis, alejaos de cualquier lío, nada de bares ni de borracheras, ni de discotecas, nada de peleas ni entre vosotros ni con nadie, nada de meteros en grupos, sólo en vuestras casas, que no os vean juntos, no habléis en la calle entre vosotros, en vuestro idioma, os delatará, los que vivimos la época soviética tenemos más práctica, les decía, dándomelas de antiguo resistente, y los jóvenes me miran con admiración y piensan que yo sí que sé y que son buenos consejos y eso les protegerá, y ahora se reirán de mí, cuando sepan, que he caído también, que no me sirvieron, de nada, los rollos, ni los sermones, y ahora siento, vergüenza, una vergüenza mezclada, de rabia furiosa, porque no les decía nada, por ayudarlos, pero les ayudaba, seguro, que les ayuda, sino para sentirme importante, yo que soy solo, una mosca, y que al final, este es nuestro destino, como una muerte, de baja intensidad, tarde o temprano, mejor tarde, pero al final caemos, a lo mejor conseguimos sólo eso, atrasar lo inevitable, atrasar la detención, la deportación, esa muerte sin morir, y sólo unos pocos consiguen, papeles, porque muchos son los que pasamos por esto, pero sólo unos pocos los elegidos.

 

Mis padres, mis abuelos, mis bisabuelos mujiks, con la Revolución y las largas charlas de los comisarios, y la amenaza del gulag, y las purgas, y la guerra y el hambre, y el frío y la sequía, al menos creían en Dios, creían en un Dios que estaba en todas partes, que escribía recto con renglones torcidos, decían, y que prometía el cielo para los que sufrieran la injusticia, y se resignaban y creían que todo lo que llegaba era voluntad de ese Dios sádico y cabrón que les hizo pasar por todo, y sufrir el odio indiferente de los nazis, y el frio inabarcable de la estepa inabarcable, y pasar una guerra gigantesca, y ver y oír y tragar y digerir toda esa muerte, y les hizo nacer y vivir y morir en ese país de  tierras con forma de océano, de horizontes de nieve, de inmensidad donde uno se siente tan pequeño, donde la anchura de todo hace que una persona, una vida, un niño, una mujer, un viejo, parezcan sólo un grano, una semilla absurda destinada al molino, quien sabe, quizá, destinada al plantío, destinada al fin a su destino. Ellos al menos creían en Dios y se quedaron allí y sufrieron su destino y creyeron que después recibirían su premio, algo así como una devolución con intereses del sufrimiento pagado desde el nacimiento hasta la muerte, y no se atrevieron a moverse, y bebieron el frio y no huyeron, y vivieron el sí, padrecito, y el sí, camarada, y el sí, general, y el sí, comisario, pero yo no podía, no quería, no podía aguantar y me fui, no sé por qué me fui, ni siquiera sabía a dónde, a otro clima, otra tierra, otra historia, quizás a otro destino al que me devolverán, a mi condena original por no sé qué pecado de mis antepasados, de donde quizá no debí huir, porque era mi destino y no podemos huir. Es mi ser, así me educaron, eso mamé y de eso me alimenté, y por más que lo intente seguiré siendo un mujik sumiso, un campesino contento de tener una hogaza de pan cada día y un poco de vodka para calentar las tripas y por mucho que intente ocultarme de mí mismo soy eso, soy lo que me hicieron y no sé si puedo renunciar o no quiero y pienso en mi padre que vivió la guerra de niño y perdió a su padre y a sus hermanos mayores y pienso en mi abuela que nunca dejó de llorar sin lágrimas con sus ojos azul profundo cuando se sentaba a mirar el campo y se estaba horas callada mirando, casi sin pestañear, viendo sin mirar nada, recordando o escapando del pasado, y pienso en mi madre que dejó los estudios de música cuando cantaba entre dientes y pienso en las cuatro cosas que teníamos y en el tiempo que costó tener un coche y en las caminatas y en que todo estaba mal pero todo estaba bien y todos estábamos cansados pero nadie creyó que lo otro fuera a ser lo que luego fue, y que no iba a haber vuelta atrás, y recuerdo la ilusión de mis padres cuando cayó el muro y yo mismo casi un niño, creer que todo iba a ser diferente, que escaparíamos todos de nuestro destino, de nuestro largo destino en nuestras largas estepas.

METAMORFOSIS 2.4

 

En sus ojos soy eso, y también seré así si no tengo futuro, si dejo que me lo roben. Ellos me ven con asco y con odio, y con desprecio, me han convertido en un animal, en un insecto monstruoso sólo con su mirada, y me quieren robar el futuro y así seré del todo un bicho. Lo dicen sus ojos, su pequeño gesto de repugnancia, como de no atreverse a decirlo todo, porque no pueden reconocer que no es asco, es miedo y son cobardes, pero sus ojos me hablan y me dicen que me vaya, que no me quieren, que sobro, que les molesto, que les traigo el hambre y la desdicha, que no la quieren cerca, que no quieren saber, que les da igual, que no les da igual, que son muy buena gente pero de lejos, que cada uno en su sitio, que ellos también lo pasaron mal, que no quieren volver, que sí que les doy pena, pero más miedo y son cobardes, que tienen rabia porque no saben, que soy distinto, soy raro, no me entienden y tienen que esforzarse, no soportan mi edad, mi olor, mi color, mi estatura, no me soportan, no me creen, y les puede el miedo.

 

Sus ojos lo dicen todo y hablan, hablan con más claridad que las palabras aunque miran antes, y dicen desprecio, y dicen distancia, y dicen fuera, y acompañan sus ojos de muecas extrañas que dicen asco y dicen lástima, pero esa lástima que humilla, la lástima de los que se sienten superiores aunque te tienen miedo, la lástima de los que se sienten superiores porque saben que no lo son.

 

Cuando los ojos no bastan para decir, cuando ese torrente no sale por los ojos y las muecas que acompañan la mirada, entonces se atreven a usar palabras, pobre traducción, y dicen orden, y defensa, y avalancha, y frontera, y ley, y castigo, y tan pronto las palabras se les quedan cortas y no les bastan y se convierten en gritos e insultos, y apenas pueden disimular el temblor de su miedo en el temblor de su ira, de su absurda ira injustificable que justo antes han querido justificar con sus palabras como un juego tonto de salto de comba, como si sólo repitiendo una palabra se fuera a hacer realidad, como si por repetir una y otra vez su justicia fueran a conseguir que se hiciera. Así creen en la magia, con sus juegos de palabras mágicas, como si diciendo “Ley”, “legal”, “ilegal”, “derecho”, “juez”, fueran como un abracadabra, y por pronunciar esas palabras y un pase de manos se fuera a hacer justo lo injusto, como los magos de feria a los niños, como los timadores a los idiotas.

 

Cuando se agotan tan pronto las palabras, cuando no bastan porque el miedo es mucho, y les desborda, entonces llegan los golpes. Y con los golpes las cárceles, y las esposas, y los encierros, y los policías, y los jueces, y los golpes, y las celdas grises, y los aviones, y las correas, y más golpes, y primero con las manos, y luego con los puños, y con las porras, y ahí están las pistolas… Parecen payasos balbuceantes cuando alguien les reprocha su violencia, y entonces vuelven a ser como niños pillados en una travesura y engañados por la magia de sus propias palabras: que si lo hicieron porque se lo dijo aquel, que si empezó el otro, que si ellos tienen razón porque tienen la ley, que si me ha quitado mi juguete… .

 

Quedo en la celda, otra vez, otra vez tiempo, nadie, sólo, frío, recuerdos, angustia, otra vez no saber, menos futuro, más miedo. Preguntas, muchas preguntas, pero es inútil, no sé, no entiendo nada, sólo las cosas que me han contado, sólo que pueden llevarme otra vez, que me encerrarán en un sitio del que cuentan tantas cosas que no sabes si creer, que todo al final no se sabe si podrán si al final me deportarán o no, si podré salir o no, si serán sólo unas horas o comienza aquí una condena. Los amigos que han pasado por aquí todos cuentan historias distintas, la del que estuvo sólo unas horas, la del que estuvo dos días y se fue con unos papeles que le dijeron que valían para seis meses y luego no valían pero no entendió nada, nadie entiende nada, la del que estuvo treinta días de encierro inhumano y no quiere contar, la del que no volvimos a ver, la del que dijeron que volvió y la del que no se supo más, ni aquí ni allá. La vida es incierta y todo es voluntad de Al.lá, y yo confío en él, y a él me encomiendo, levanto mis manos y mis ojos a ese techo gris y veo el cielo detrás, detrás de los muros, del hormigón y de las rejas, veo el cielo y levanto mis manos, y te llamo y suplico por mi futuro y el de los míos, y te pido que esto termine pronto, te pido estar en casa y volver mañana a ver a los míos, en mi casa y con los míos de aquí, de este país hostil y rumiante donde sin embargo he visto un mañana, en ese piso compartido con unos y otros que son míos también aunque ni sean familia porque son mis hermanos porque hablan desde la misma vida, porque han pasado lo mismo y buscan lo mismo, porque sienten lo que siento. Son hermanos, mis hermanos. No porque vengan del mismo pueblo, ni de la misma madre, ni del mismo padre, ni tan siquiera del mismo clan ni de la misma provincia, ni tan siquiera del mismo país ni con el mismo idioma, sí quizás por el color de nuestra piel, porque nos pone delante de los otros, porque nos ven y no ven otra cosa y a este lado eso nos fuerza a ser hermanos. Allá era distinto, allá pueblo, familia, clan, y aprendimos la desconfianza y hasta el odio, el mismo desprecio que nos tienen aquí, que era sólo una forma de sentirnos alguien, pero aquí somos africanos, ni tan siquiera africanos pues también los otros del norte nos miran igual, subsaharianos nos llaman, negros. Allá éramos cosas distintas y los que vienen y llevan poco tiempo tienen aún esa manía tonta, y se juntan con la familia y el clan, y con los de su pueblo, pero cuando lleven el tiempo que yo llevo aquí verán que todo eso es estúpido, que el que ha cruzado tantas fronteras no puede poner nuevas, que viene bien y es cómodo hablar el idioma de tu madre y recordar juntos el pasado y los sitios por los que has estado y creciste, pero todo eso es nada, y aquí somos lo que somos y lo que nos han hecho, un pueblo nuevo, somos extranjeros, y somos inmigrantes, y somos negros, y somos ilegales. Quizá eso quieren con este encierro mezclado, con esta incertidumbre, con esta soledad de celda estrecha, con este no saber, quizá es eso que buscan, con este no saber, que dejemos de ser, que nos convirtamos en eso que me siento ya con estas ganas de subirme por las paredes, que seamos bichos, y una vez convertidos en bichos eliminarnos como si se tratara de una plaga, como si sólo fuéramos un montón de cucarachas molestas que descubren al encender la luz en sus cocinas y salimos de sus cloacas. Es eso sí, lo que quieren. Somos demasiado humanos aún para aplastarnos.

 

Al menos si muero veré los brazos de Al.lá y dejaré esta vida de insecto, y dejaré de ser un insecto para todos, un insecto cobarde en mi pueblo por no salir por no tirarme adelante o un insecto para mi padre por haberme dejado humillar y haber dejado que me vencieran o un insecto asqueroso aquí por ser diferente, por ser negro, por no hablar como ellos, por ser extranjero y querer un futuro. Y mi padre y mi madre y mi hermana saldrán a pasear con orgullo.