CASAS VIEJAS 1933 – MELILLA 2022

A primeros de 1933 un gobierno de coalición con el PSOE y presidido por Azaña, se tuvo que enfrentar a una convocatoria anarquista de insurrección que se saldó con pocos – para la época – incidentes reseñables y se controló, con una excepción trágica. Desde un villorrio de Cádiz llegó la noticia de que unos paisanos habían conseguido agredir a algunos guardias civiles y guardias de asalto del cuartel, regresando después a su choza, donde se defendieron a tiros. Allí fueron aplastados, ametrallados y quemados en la chabola, sin miramientos, por una fuerza inmensamente mayor. El capitán Rojas dijo seguir las la orden del Director General de Seguridad, Arturo Menendez, de que abrieran fuego sin piedad. A una sola mujer y a su bebé se les permitió salir. El resto, 6 personas, murieron en el asalto a sangre y fuego.

Pero lo peor estaba por llegar. Esa noche – los imagino arrojados al delirio por una etílica celebración de su victoria – se entregaron a una orgia de sangre. Casado ordenó detener a los militantes anarquistas del pueblo y ante las ruinas de la choza asesinaron a sangre fría a doce personas más.

El 2 de febrero un gobierno sorprendido optó por la solución fácil: dar credibilidad a los informes del capitán dados al ministro de interior, Santiago Casares Quiroga, que negó cualquier extralimitación de sus tropas, y echar la culpa a los anarquistas, pese a que se empezaban a conocer parte de los hechos. “En Casas Viejas ocurrió lo que tenía que ocurrir” dijo Azaña.

Cuando se hizo una investigación judicial independiente y otra por una comisión parlamentaria se supo más de la verdad se destituyó a Menendez y se detuvo a Rojas, el cual fue juzgado y condenado sólo un año después, aunque implicó al mismo Azaña de forma poco creíble.

Aun así, la duda había echado raíces, y su sombra acompañó a Azaña durante la tragedia mayor que se avecinaba, y en el gobierno de coalición se abrió una brecha bajo el ruido de fondo de la victoria de Hitler en Alemania ese mismo 30 de enero, y las elecciones municipales de abril, malas para una izquierda rota en varias facciones, provocó en junio la caída de Azaña y la entrega del gobierno a un personaje como Lerroux, comienzo del bienio negro.

(Fuentes: Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Sucesos_de_Casas_Viejas ; https://www.eldiario.es/andalucia/matanza-casas-viejas-memoria-represion_1_1735512.html y pgs. 266 ss del tomo 18 de la Historia de España de Jhon Lynch, editada por El Pais, Madrid 2007. )

¿A qué viene este rollo del extranjerista, que se nos ha vuelto más un profesor de historia como el que recordamos todos que en el instituto nos avasallaba con datos, fechas y listas que memorizar? Los más aviesos ya lo habrán adivinado, y algún aviso he dado en otras páginas de la reflexión a que me conduce este episodio triste de la historia.

Un gobierno que reacciona a las primeras de cambio echando balones fuera y creyendo a pies juntillas las mentiras de sus subordinados, quienes a su vez se esconden detrás de ellas, es comprensible. Máxime si nos movemos en un el marco de un conflicto fronterizo con un vecino incómodo, cuya actitud en la materia no ha sido hasta ahora muy edificante que digamos. Pero la verdad al final sale a la luz. Cierto que los medios de comunicación españoles deben hacérselo mirar, y preguntarse por qué tienen que venir de fuera a hacer su trabajo. Y digo hacer su trabajo, no mejor o peor, sino simplemente a hacerlo, pues que me responda alguien a qué medio español le ha interesado realizar una investigación a fondo, a riesgo de que resultara lo que resultara. Aun es tiempo, me respondo siempre optimista, de que surja un Ramón J. Sender actual para escribir un “Viaje a la aldea del crimen”.

Pero ante esa perspectiva siempre es mejor adelantarse no por la vía de la negación insistente, cuando no las burdas evasivas, sino por la exposición detallada. Máxime cuando muchos elementos abundan en un cuestionamiento nada inquisitorial, sino plenamente lógico. Si las muertes se produjeron por aplastamiento contra la valla, que se encuentra en territorio español, ¿cómo seguir sosteniendo que las mismas muertes se produjeron en territorio marroquí y son su jurisdicción? ¿Acaso entre la valla rojigualda y los rostros aplastados de los inmigrantes sudaneses existía una fina película cuántica que los separaba de los derechos de un país que se dice democrático? ¿Es creíble que no se abrieran las puertas porque los policías españoles se sentían amenazados en su vida por una masa de miserables desarmados que nada apunta que pretendieran otra cosa que cruzar? ¿Cuántos, cómo, quiénes, dónde las autopsias, por qué las tumbas tan rápidamente abiertas, por qué los testigos/victimas tan velozmente alejados?

Eso y más, antes de las imágenes que nos han espeluznado estos días. Después, la evidencia es que la actitud de Marlaska ha sido la de entorpecer, evitar, impedir, eludir, ocultar, insistir en lo obvio con evidente intención de desviar la atención, argumentar falazmente (no, los rechazos en frontera o las devoluciones en caliente no fueron legales, se diga lo que se diga. ¿dónde los nombres, las reseñas, la individuación, dónde los expedientes exigidos por los altos tribunales que sobre la cuestión se han pronunciado?), protegerse y proteger a los suyos. Pero si en 1933 esa misma actitud sostenida sólo por unas semanas se sumó a las tensiones de una situación política inestable imaginemos cuánto sumará ahora un ministro hundido en su propia trampa a la desafección, la decepción, el perfeccionismo estúpido si queréis y la labor de zapa que la demagogia de unos medios vendidos se encarga de alimentar.

Estos días, por fin, se dirigirán sus señorías en apretada agenda a Melilla, cuatro meses después, para comprobar in situ. Por fin se ha prometido permitir la visión de todas las grabaciones, aunque lo mismo se le dijo al Defensor del Pueblo, y claro, una promesa rota hace difícil que te crean las siguientes.

Sin adelantar conclusión alguna, sin prejuzgar nada, incluso confiando con algo de ingenuidad en esa comisión parlamentaria, lo cierto y ya sentado es que la gestión que se ha hecho de este acontecimiento ha sido nefasta, que con un poco de inteligencia hubiera bastado con prometer investigaciones en profundidad, en vez de apresuradas y fatuas afirmaciones de corrección y legalidad en momentos en que ni tan siquiera los más informados podían estarlo. La insistencia en ellas, e intentar devolver la pelota con la consabida “falta de pruebas” cuando millones de personas han podido verlo en sus televisores ya constituye un ejemplo infame del tan cansino “sostenella y no enmendalla” a que una clase política obsesionada por confundir tozudez con fuerza nos tiene lamentablemente acostumbrados. Y lo dice un abogado aragonés.

¿Se ha actuado así para intentar evitar el escándalo que supuso en 1933 la actuación de fascistas infiltrados en las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado?. Quizás sea una de las preguntas que deben ser respondidas. ¿Saben que fue del Capitán Casado? Tras apenas dos años en la cárcel fue liberado y se unió con honores a las fuerzas sublevadas contra la República. Seguramente terminó condecorado.

AGRADECIMIENTO

Mi infinito agradecimiento a Fundación Raices, Fundación Abogacía y al
Consejo General de la Abogacía Española y a tantos otros, por el emocionante
reconocimiento que supone para mí la concesión del premio Nacho de la Mata por
30 años de lucha por los DDHH de los inmigrantes. En mi nombre y el de tantos
que me han acompañado en estos años.

Mi recuerdo emocionado en estos momentos de Nacho, de Iñaki, de mi querido
Hipólito, que sé que se hubieran alegrado tanto conmigo como tanto lucharon por
la misma causa.

Mi reconocimiento a las instituciones y organizaciones en que he crecido y
me he hecho, especialmente al proyecto actual en que me encuentro embarcado,
Extranjeristas en Red.

Una grave responsabilidad llevar a partir de ahora mi nombre asociado al de
este premio, pero prometo que será un nuevo aliciente para continuar en la
brecha, le pese a quien le pese y caiga quien caiga.

El lunes casi se me pasa leer este mensaje del Consejo General — son tantos
correos los lunes por la mañana, tanto mensaje — pues en un primer momento
creí que me invitaban a asistir a la entrega de premios, y pensé agradecer la
invitación y declinarla. Sólo al releerlo me di cuenta de su contenido y que,
contra todo pronóstico que pudiera concebir, era yo, yo mismo, personalmente, el
que había sido elegido para recibir el premio.

A partir de ese momento me invadió una auténtica montaña rusa de emociones.
Tan pronto me sentía humillado por mi orgullo como envanecido de humildad.
Autocuestionado a un tiempo que haciendo balance de más de 30 años de lucha, de
lo conseguido como de lo fracasado.

Cuando avisé a un par de amigos y se comenzó a correr la voz, las
felicitaciones han sido incontables durante toda esta semana, y me he sentido
abrumado, querido, e incluso gozosamente ignorado por quienes su silencio
retrata. En tanto tiempo al pie de un cañón uno no sólo hace amigos.

Pero como se que en este mundo de redes y sobreexposición y sobrecarga de
noticias, a muchos de entre los que me siguen y me quieren no les habrá llegado
la noticia, voy a permitirme emplear este cauce, que hasta ahora ha servido de
expresión de mis historias y frustraciones, para informar de ella, y asimismo
de mi satisfacción por el premio.

No es la vida del extranjerista pródiga en alegrías como para no celebrar —
hasta el riesgo del exceso si fuera necesario — las que nos llegan. Por una
vez este blog es una celebración — en toda la extensión feliz de esa palabra
— que comparto, que hago vuestra como mia es:

 

LAS TONTERIAS QUE DICEN DE UNO

Primero justificar el título, o sea, que se puedan leer las tonterías que dicen de uno:

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2022/06/09/delegacion-de-gobierno-acusa-al-abogado-paco-solans-de-hacer-una-interpretacion-tendenciosa-de-las-cifras-y-defiende-la-profesionalidad-de-los-funcionarios-de-las-oficinas-de-extranjeria-radio-valencia/

Y aquí mi respuesta, para que se conozca:

EN RESPUESTA A GLORIA CALERO SOBRE INFORMACION APARECIDA EN LA SER HOY 9/08/2022

La ingenuidad de este letrado, que en su momento pensó advertir a la Delegación de algo de lo que debía ocultárseles y que era de su responsabilidad, quedó ya sobre aviso cuando a los datos y razonamientos, la cita de expedientes, y los ejemplos de atropellos incalificables por parte de la Oficina de Valencia se permitieron contestar con evasivas, excusas y cifras mal contexualizadas.

Pretende ahora la Delegada en funciones dejarle un papelón a su sustituta – algún día se explicará debidamente las razones de la sustitución – respondiendo con agosticidad a la demostración inapelable que se presentó con cifras de unas veinte oficinas de toda España en relación a los INDICES DE RESOLUCION DE FONDO favorable o negativa. La Delegación había pretendido defender a la Oficina de Valencia con los índices relativos al mero ámbito de la Delegación, con lo que destapó sus propias vergüenzas: pidiendo los datos de unas veinte oficinas del resto de España, apareció en torno a un diferencial de un 20% mayor de denegaciones en las de la Comunitat, responsabilidad de la Delegada.

La queja, informe o denuncia presentada aludía a resoluciones de fondo y en comparación con una muestra de todo el estado, también con Madrid o Barelona. Se intenta responder ahora sólo con cifras de tardanza de resolución y sólo respecto a esas dos provincias, y se nos acusa de “tendencioso”, y se contesta de la manera antedicha, aludiendo a falta de rigor y añadiendo además que “ni tan siquiera ella tiene potestad para contestarlos”.

Al parecer, una de las razones del relevo de la Sra. Calero es por no conocer sus propias potestades y responsabilidades como Delegada del Gobierno, o no saber lo que firman sus subordinados, sometidos a su coordinación.

Los datos son tozudos y claros, a veces excesivos, y la gente se pierde en su marasmo. Pero la advertencia hecha en su dia era una comparación entre resoluciones – no tardanzas – cuyo diferencial sólo esconde una motivación posible, y es una interpretación forzada y sesgada – por ideología — de la normativa. La contestación dada no es sino un intento de manipulación malintencionada cara a la opinión pública y deja sin respuesta la única pregunta válida: ¿Por qué en Valencia, Castellon y Alicante se deniega un 20% más que en el resto de España, con la misma normativa, si no es por sesgo ideológico?

No tema la Sra. Calero, que no terminan las cifras de salir, y se ha pedido ya al portal de transparencia datos sobre el fondo de las resoluciones de otro tipo de expedientes, como menores o reagrupación familiar, y en cuanto los recibamos se harán públicos convenientemente. Si nuestra hipótesis es correcta, de nuevo veremos cifras vergonzantes. 

Francisco SOLANS PUYUELO

ABOGADO.

Secretario portavoz de Extranjeristas en red

Presidente de SOS RACISME PV.

LO QUE ME DUELE:

El insulto a la inteligencia general que supone una manipulación tan burda. En plenas vacaciones, intentar pillarme con el pie cambiado diciendo las estupideces — perdón, no cabe otro calificativo — que dice o le hacen decir a esta buena señora, es de juzgado de guardia. Cualquiera que esté al tanto de la notica sabe que el único sesgo ideológico atribuible en este ¿debate? es a quienes deben contestar a una única pregunta que eluden torpemente, que la falta de rigor está en esta premeditada confusión de términos, y que no hay mayor demagogia que acusar de paja en ojo ajeno cuando se exhibe viga en el propio, y que cree el ladrón que todos son de su condición.

NUEVO REGLAMENTO, NECESIDAD DE NUEVAS MEDIDAS Y NUEVA MENTALIDAD

Suenen las campanas: se concederá permisos de residencia a quien lleve dos años y prometa hacer una formación; el contrato podrá ser real, y no carrera de obstáculos; el arraigo laboral se racionalizará después de una instrucción que mejor olvidar; los familiares – mejor dicho, los españoles que tienen familiares extranjeros — verán reconocidos sus derechos sin requisitos absurdos. Y algunas otras cosas más que reservo a la letra pequeña, a la lectura de lo finalmente publicado en el BOE. Ya en su día celebramos esta reforma y la saludamos, hemos colaborado a ella con nuestras ideas y enmiendas que aun no sabemos en qué medida habrán sido estimadas.

Parece que se han tenido que superar los obstáculos habituales. Los conocidos y los inesperados. La mentalidad obtusa de quienes defienden la existencia real de ese mito abyecto del efecto llamada, la mendacidad suprema de quienes son tan incapaces de ponerse en el lugar del otro que no entienden la realidad más allá de sus narices de blancos burgueses del primer mundo, y sólo entienden el incentivo del beneficio. Criados en muelles cunas, arropados por conservadoras familias de bien, trabajan desde sus silenciosos despachos de alto funcionario y se permiten desconocen – ¿o desprecian? – la desesperación como supremo estímulo, e insisten en esa falacia con la que autoengañan a sus debilitadas conciencias. Ya los conocemos, y nunca se cansan (poco trabajan, desde luego no mucho con el cerebro).

Pero otro obstáculo reseñan las crónicas, este no por conocido menos cínico, pues esconde otro tipo de miseria: la cobardía del burócrata, tan inane como el anterior a los efectos de su blando bienestar sobre los otros. Se nos cuenta que el Ministerio de Administraciones Públicas ha objetado un posible colapso de sus Oficinas de Extranjería, cuyos resultados a día de hoy no son capaces de ocultar una realidad dominada por la falta de razonabilidad, y la preferencia por perjudicar a mil que merecen el derecho, antes que beneficiar a un minoritario defraudador con el derecho que no merece.

Los expedientes que se resuelven en las Oficinas de Extranjería son de una simplicidad que para sí quisieran la mayoría de funcionarios del mundo, y si de algo pecan por complicación es por la búsqueda artificial y artificiosa de complicaciones burdas y absurdas, que sólo tienen la intención de obstruir, impedir, dificultar e inflar cifras que, por impresentables que resultan, sólo a ellos benefician. Detrás de esas cifras, el desesperado espera, y espera, y espera, y tantas veces se frustra. En demasiadas ocasiones se ha jugado a poner trabas estúpidas y generales a todo el mundo, por la tonta paranoia de la mera posibilidad de unos pocos engaños. Las cifras de tardanza en resolver ya no engañan a nadie.

Una solución proponemos, sin embargo, prevista en la Ley, posible, operativa, simplificadora, y realizable sin esfuerzo: el artículo 56 de la Ley de Procedimiento Administrativo puede y debe interpretarse fuera de los estrechos marcos sancionadores – al fin y al cabo, se sitúa como parte del procedimiento común – y permitir que el inicio de un procedimiento a instancia de parte suponga, como regla general, la CONCESION PROVISIONAL de la solicitud, al menos en cuanto a sus efectos más inmediatos.

Ello beneficiaría a todas las partes en juego: el empresario que firma el contrato podría tener al trabador en el puesto unos pocos días después, el extranjero trabajando y cotizando, el autónomo ejerciendo y aportando, la Administración libre del estrés y ansiedad de tener que resolver miles de expedientes de los que depende el ejercicio de derechos vitales para mucha gente, aumentaría su organización y eficacia; el interés público no se vería desamparado ante posibles fraudes que siempre podrán ser detectados a posteriori (en los pocos casos en que se dan) frente al impedimento a priori de todos los casos marcado por el imperio de la desconfianza. 

Si no queremos que la reforma se quede inoperante por las trabas de los de siempre, escondidos tras sus poltronas, se requieren medidas valientes y decididas.

Francisco Solans Puyuelo Portavoz Secretario de Extranjeristas en Red

LA RESPONSABILIDAD DE LA SUBCONTRATACION MIGRATORIA

Ya hace algunos años que Europa, y España en particular, vienen adoptando una estrategia, sólo en algunas ocasiones explícita – las más, oculta vergonzantemente tras eufemismos varios – consistente “subcontratar” el trabajo sucio del control migratorio en manos de terceros países, no tan exigentes en su tradición y legislación con el respeto a los derechos humanos. Ya en fecha tan lejana como 1992 se firmó un acuerdo con Marruecos que ha demostrado no ser sino un instrumento del país Alahuí para manejarnos a su antojo. Pero ha habido precedentes sin cuento en la política europea durante todo ese tiempo que no permiten que nos enorgullezcamos, ni como europeos, ni como modelo de gestión. En el 2015 la UE en pleno – aunque reunida en un subterfugio de organismo inexistente para evitar el control del Derecho — pagó píngües cantidades al aliado turco para contener a los refugiados sirios y afganos; Italia y otros países rivereños pagan a unos irreconocibles poderes libios para sostener, al precio que sea, la barrera en ese país; Reino Unido intenta expulsar a sus refugiados a terceros países, siguiendo el modelo incivil e incivilizado de Australia, que los deporta a islas…

Pero si uno quiere librarse de hacer la tabiquería de un edificio y para ello paga a otro que le promete hacerlo bueno, bonito y barato, luego no puede extrañarse de que obreros sin seguridad, formación, contratos legales, se caigan de los andamios.

Hoy asistimos al triste precio de esta política de subcontratación, y en nuestro país nos percatamos de las consecuencias de entregarnos a socios tan poco fiables en materia de derechos humanos como Marruecos en esta materia. Ahora no ha sido una maniobra de Mohamed V para presionarnos, no. En esta ocasión los subcontratados seguramente han hecho su trabajo con celo y entrega, incluso preocupados por que el pagador quedara contento. Y de los métodos utilizados por la policía del país vecino quedan como testigos mudos pero elocuentes 18 cadáveres de hombres jóvenes, fuertes, cuyos cuerpos quedarán además a estudio de unas instituciones judiciales carentes de independencia con nula seguridad de que saquen a la luz ni tan siquiera una aclaración creíble de lo ocurrido. Se nos dice ya que se han aplastado unos a otros en una vaguada. Ojalá pudiera creerlo, pero dadas las circunstancias, no puedo.

Todo acaba siendo consecuencia de lo mismo, y todo, al final, conduce a una única responsabilidad. Compartida, si, con otros muchos, pero principal, del artífice y sostén de esa política, que ya nos intentó engañar antes con la retirada de las concertinas… para pagar al vecino para que las colocara él, con nuestro dinero, al otro lado de la frontera. El ministro del Interior, Grande Marlaska, saldrá a la palestra a decir que él no tiene nada que ver con lo ocurrido; para tranquilizar las preocupaciones de unos nos explicará que los distintos sobornos hispánicos (Sahara incluido) siguen funcionando y que si han pasado unos cuantos no ha sido por no impedírseles; que también hay heridos entre las fuerzas policiales (así, a mogollón, como si fuera igual un moratón que perder un ojo o una pierna) y para tranquilizar a las conciencias dirá que todo ha sido una terrible desgracia accidental, pero que responsabilidad por nuestra parte, ninguna.

Y de nuevo ojalá pudiéramos creerle, pero dadas las circunstancias, perverso inocente será quien lo haga.

Francisco SOLANS PUYUELO. Secretario Portavoz de Extranjeristas en Red

QUERIDOS AMIGOS:

QUERIDOS AMIGOS:

Durante siete años de mi vida, los iniciales de mi vida laboral, me entregué en cuerpo y alma a defender los derechos de los inmigrantes desde un sindicato, CCOO, al que siempre agradecí algo que pocos han valorado.

Los sindicatos y la inmigración se enfrentaron, allá por los primeros 90, a un dilema entre entender que los inmigrantes son unos trabajadores más, y como tales merecen ser defendidos y protegidos en su derecho a la igualdad, o entender que puedan ser una amenaza al derecho del resto de trabajadores pues sean utilizados para un dumping social y amenazar con ellos los derechos de los trabajadores.

Ese dilema se puede traducir en otros muchos, y sólo mencionaré que es reproducción entre principios y pragmatismo, entre largoplacismo y cortoplacismo.

Cuando comencé a trabajar en CCOO no sólo vi que el sindicato resolvía con determinación y fuerza su dilema en el sentido correcto – no insultaré al lector señalando cuál sea – sino que en tiempos en que la unidad de acción sindical era una apuesta nueva, muy rentable para el movimiento, y aun poco consolidada, consiguió arrastrar consigo a una aún dubitativa UGT.

Los  sindicatos, así, se sumaron e incluso lideraron un consenso de la sociedad civil en torno a la idea de la defensa de los derechos de los inmigrantes, que por ser extranjeros han sido y son víctimas de su falta de derecho al voto y de la demagogia repulsiva del más rastrero populismo de la extrema derecha. Tanto marcó la diferencia este debate que en muchos momentos fue el fiel de la balanza entre las dos sensibilidades de esa abigarrada familia que es la derecha española, pero eso es para otro día.

Toda esta reflexión – los que me conocen saben que me autoparodio como abuelo cebolleta y que no se explicar la realidad sin contar las batallas que han jalonado su historia más cercana—viene a cuento por la reacción que mis queridos amigos de los sindicatos han tenido a la apertura a audiencia pública del borrador de nuevo reglamento de extranjería.

A Extranjeristas en Red – entidad en la que me muevo y represento – también nos hubiera gustado recibir antes el borrador, pero de ahí a acusar de romper el consenso social al gobierno por habérselo facilitado al mismo tiempo que al resto de los mortales me parece detectar un complejo de prima donna que se deberían hacer mirar. Los procedimientos son normas, y que se cumplan, nunca es motivo de sentirse ofendido, y aquí se ha cumplido.

Más me preocupa la acusación a la reforma, a su fondo, de ser clasista, porque me parece que no sólo devuelve a mis amigos sindicalistas a aquellos tiempos en que algunos de ellos no tenían clara la solución del dilema, sino que además rompe el consenso con la sociedad civil a la que me gustaría pensar que siguen perteneciendo.

Tampoco ignoraremos que la personalidad del Ministro que ha anunciado la reforma no es del agrado de muchos, por muy diversas y distintas razones que es justo no mezclar, aunque los arcanos de la alta política son como son. Lo que no cabe reprocharle a Escribá es que desde el primer día anunció sus intenciones de reformar un sistema que con todo acierto ha calificado siempre de excesivamente burocrático e injusto, y justo es reconocérselo por mi parte, poco acostumbrado a elogiar a poderosos de cualquier estrato.

A falta de una lectura sosegada y en profundidad del borrador, se aprecian en el mismo líneas muy positivas y favorables, y eso debe ser saludado. Llevamos tiempo reclamando una regularización necesaria – algo en lo que ya mis queridos amigos sindicales se apartaron del consenso social –, lo que se nos ha negado, por lo que ampliar y desburocratizar los supuestos bien está. Llevamos tiempo criticando una política injusta y estúpida de inmigración – Gonzalo Fanjul dixit, y me sumo a ese resumen – por lo que cualquier avance en la dirección contraria debe ser aplaudido.

Comienza ahora un debate y una audiencia pública en la que no es bueno tomar posiciones preliminares. Lo dicho, estudiemos en profundidad,– nosotros nos vamos a tomar un tiempo para hacer análisis– hagamos las críticas y aportaciones fundadas y en detalle, y sobre todo, mantengamos la coherencia.

Hipólito

El lenguaje, esa especie de trama multidimensional en la que nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos, a veces es limitado y frustrante. Es por eso que nacen las largas peroratas para explicar lo más simple, o simplemente nace la poesía para romper esos límites.

Hipólito era mi amigo. Pero no sólo. Y así lo ha entendido tanta gente que me ha llamado para darme el pésame como si fuera un pariente cercano, y a los que tanto se lo agradezco. Pero no era un pariente. Era alguien con quien había construido una sintonía durante años, en torno a unas ideas comunes, o – como a él le gustaba decir – por “beber de las mismas fuentes”. Apenas recuerdo alguna vez que no estuviéramos de acuerdo. Incluso llegó a preocuparme. ¿Sintonía es la palabra?. Una metáfora musical resulta adecuada, si, pero es eso, una metáfora, pues era también algo más.

Andrés, Alfredo e Hipólito

Soy consciente de ser bastante torpe en la identificación de tipologías humanas – la vida me ha dado unas cuantas tortas en forma de errores garrafales – y ello me ha hecho no confiar en las primeras impresiones. Y cuando Hipólito se acercaba a las actividades y reuniones de la Sección de Extranjería ejercí mi torpeza desconfiando de él. Nunca se lo confesé, pero fue otro error, aunque en el sentido contrario, pues su generosidad sin límite, su esfuerzo, su trabajo, su conocimiento, vencieron cualquier obstáculo que mi torpeza pusiera. Pero sobre todo su convicción y demostración práctica de que en esto no estamos ni por dinero, ni por prestigio, ni por poder, ni por nada de eso que el mundo aprecia. Por ese otro motivo quizá que bebimos de aquellas mismas fuentes y que quizá tan poca gente entiende, porque al fin y al cabo no es de este mundo. A ver cómo, si no, se le puede explicar a alguien — como tan certeramente resumía — que el derecho de extranjería tiene tres patas: derechos humanos, derechos humanos y derechos humanos.

A esa incomprensión también nos enfrentamos juntos, y la eludimos quizá con una de las pocas cosas que nos diferenciaba y por la que tanto le envidié: frente a mi rabia de profeta lleno de divina ira, frente al aragonés arrebato de conciencia, Hipólito me aplacaba: “se llega más lejos con una sonrisa que con la punta de la espada”. Y con su sonrisa me desarmaba, y con su sonrisa llegaba lejos, muy lejos.

El tiempo ahora se nos abre como una oportunidad de celebrar su vida, de darle gracias a la vida por él, de recordarle entre amigos, de echarle de menos en cada encuentro, cada vez que una sentencia o una nueva norma nos interpele a afilar nuestro espíritu crítico para analizar cómo veladamente perjudica los derechos humanos de aquellos que menos derechos tienen, a rebuscar soluciones y estrategias alternativas para seguir defendiéndoles. Y aunque otros espero que irán llenando esos vacíos que dejan, en nuestro hálito quedará una especie de sombra que ninguna luz apague, porque es una sombra con nombre propio.

Con el decano del Colegio de Lleida, en nuestros bolos juntos

Desde ayer me repito que entro en una edad en que esto será cada vez más frecuente, que el mejor homenaje que puedo hacerle es seguir luchando – porque este trabajo es una lucha, sin metáfora alguna, nadie se llame a engaño – por lo que ambos creímos y contribuimos a construir juntos, pero este lunes de mañana me despertó un hachazo invisible, un golpe helado, un empujón brutal me derribó y me dejó tendido y sin poderme levantar aun.

Aunque lo haré, me levantaré de nuevo. Y lo haré, sobre todo, porque se lo debo.

Al fondo, en un encuentro de extranjeristas. Los tres mosqueteros: Hipólito, Vladimir, y yo juntos.

POLIZONES, otra vez. Más que nada por molestar y ser inoportuno.

Leo en un periódico https://www.elmundo.es/espana/2022/02/17/620e9b4efdddff544a8b4579.html que un inmigrante africano que se dedica a la marina de pesca ha sido uno de los supervivientes del trágico naufragio del Villa de Pitanxo, que ocupa por tanto un puesto de trabajo poco solicitado, en el que casi pierde la vida, y que llegó a nuestro país, tiempo ha, como polizón de un barco mucho mayor de ese en el que ahora trabaja, subido durante 11 dias al timón. Y me ha dolido la muerte de esos pescadores que le acompañaban, pero no puedo evitar que al leer su historia lo primero que me venga a la mente es esa espina que tengo clavada, y no consigo sacarme, esa batalla aún por ganar ( https://pacosolans.wordpress.com/2016/01/25/la-batalla-de-los-polizones-i/ https://pacosolans.wordpress.com/2016/02/08/la-batalla-de-los-polizones-y-ii/ ). en la que esconden a un tipo de inmigrantes que a nivel de derechos suponen la última escala, la hez, la escoria, los no personas, los inexistentes, los ocultos, los incontables por innombrables. Los que llegan y siguen llegando – lo sé, no los veo, no oigo sobre ellos, pero están ahí – como polizones escondidos en barcos que atracan en sus países para recoger las mercancías que sus ricos y empobrecidos países – no, no es contradictorio – vomitan para nuestro consumo y bienestar.

A veces agitan un titular de prensa, se les pone un nombre genérico: el irregular, el ilegal, el polizón, el clandestino, que al menos es un nombre, porque consiguen hacerse ver. Unas veces con una huida de película a través de los muelles, otras entregando sus cadáveres a la vista de un sorprendido portuario que estaba descargando el barco. Pero nada más.

La razón de ese silencio ignominioso es la espina a la que me refiero. Según una peculiar interpretación que nadie se atreve a rebatir, no tienen derechos, no son nada. Si llegan en un barco de bandera x no han salido del país x, luego no pueden pedir derechos como territorio español; la policía sube al barco a hacer su inspección, pero no tienen derecho a abogado independiente, y mucho menos parcial a su favor, y la frase que les daría algún derecho “quiero entrar en España” curiosamente nadie la oye nunca; nadie les informa ni les asesora, la compañía naviera clama por que le dejen descargar rápido y seguir viaje – mucho dinero se paga por un atraque por horas para que éste sea prolongado por estas nimiedades –, en el próximo puerto quizá haya más suerte. Se supone que, aunque estén encerrados en un camarote – con suerte – no están detenidos, ni tan siquiera están en España para que se les apliquen nuestras leyes – según conveniencia interpretativa, claro – y para las autoridades son un problema. Lean aquí la palabra problema como si estuviera escrita en letras grandes y negras intentando tapar otra palabra escrita con lápiz tenue y trazo tembloroso: persona.

Una instrucción escrita de la policía –y que el Defensor del Pueblo ya se ha hartado de pedir que se revise y se incluya el derecho de asistencia jurídica gratuita– indica que en estos casos en que se localiza un polizón a bordo la obligación de la naviera es avisar el próximo puerto y si éste es español la policía subirá a una inspección rutinaria de la que no tiene por qué informar a nadie, y cuyo resultado se refleja en un acta que nadie pide leer, en la que firma una serie de gente nada sospechosa de estar libre de intereses en el asunto, y que termina siempre con el siguiente exabrupto inverosimil: “si desea añadir algo más: nada.”

No sabemos, por tanto, cuántos son, quiénes son, de dónde vienen. Sabemos que están porque en contadísimas ocasiones consiguieron llamar la atención y que un abogado atento, un militante social, reivindicó con éxito que se le escuchara. Así fue con nuestro amigo mencionado al principio, pero del resto sabemos muy poco, ni tan siquiera si llegaron a otro puerto, o no llegaron. Ahora que nos damos cuenta — ¡oh, qué sorpresa! ¡¿pero cómo?, si nos lo decían con tanta convicción! ¡y tan serios, estos señores tan serios y tan formales a los que pagamos para que nos cuiden!– de que era simplemente mentira aquello de que no podemos, de que no cabemos todos, de que son un peligro, de que las fronteras, y los puestos de trabajo, y los servicios sociales y toda la parafernalia, ahora que acogemos – ¡por fin y espero que sin fin!– con los brazos abiertos a unos hermanos desarbolados por la avaricia ajena y la agresión, me acuerdo yo, mira por dónde, de estos pobres a los que ayer mismo, mañana, pasado, no sé, les tratamos con mayor desprecio que a la nada de los nadies

LA NECESIDAD DE RESPUESTAS COORDINADAS NO EMPECE LAS INMEDIATAS

ACOJAMOS A LOS QUE HUYEN DE UCRANIA, PERO NO OLVIDEMOS A LOS QUE YA ESTÁN AQUÍ

El ataque, esta madrugada, de fuerzas rusas a territorio ucraniano, da comienzo a una situación impredecible en términos generales, pero de la que sí pueden entreverse algunas consecuencias inmediatas a las que el resto de países europeos deberán responder y la primera de ellas es un flujo de refugiados impredecible sólo en sus dimensiones.

Una vez más, esa respuesta puede ser la del cierre egoísta, la autoprotección absurda frente a quién sólo busca una seguridad que le ha sido arrebatada, o la solidaridad, no como una manifestación de bondad, sino una obligación civilizada frente a la barbarie.

Queremos hacer un doble llamamiento ante la situación. La primera parte es necesaria por cuanto entendemos que no concita en estos momentos ninguna atención. La segunda es obvia, pero nunca inoportuna. La guerra que se avecina generará, genera ya, una demanda de refugio que debe ser escuchada y atendida.

Tenemos ya delante de nosotros una necesidad urgentes, a la que debe darse una respuesta inmediata.

En nuestro país, a día de hoy, hay un número elevado de ciudadanos ucranianos – y muchos rusos y bielorusos que se mostrarán críticos con la intervención de sus paises – que se van a encontrar en situaciones dramáticas: muchos están en situación irregular, amenazados por una expulsión ahora imposible o incluso con la expulsión ya dictada; otros con permisos precarios, sometidos a renovaciones inciertas; estudiantes amparados en tarjetas temporales; menores acogidos en régimen asimismo temporal, y un largo etcétera de una casuística retorcida fruto de unas leyes hechas para el rechazo.

La respuesta a estas personas de que pueden acogerse a la Ley de Protección Internacional y solicitar sus beneficios, en estos momentos sería un ejercicio de cinismo lamentable: los mecanismos para petición de protección internacional están sometidos a unas estructuras alambicadas e inabarcables: es necesaria la petición de cita previa que casi nunca es accesible, que cuando por fortuna se alcanza conceden la cita para fechas escandalosas por su retraso, en comisarías de escenario para nada acogedor, y con un procedimiento más pensado en cuidarnos de un posible abuso que en cuidar de dar cobertura a un derecho que hoy se presente urgente y necesario.

La experiencia que supuso la entrada de miles de venezolanos, a los que se sometió a una burocracia intolerable hasta que la Audiencia Nacional les dio una respuesta mínimamente razonable, no debe volver a repetirse.

El Ministerio de Migraciones y el de Interior, además del de Asuntos Sociales y las comunidades autónomas, deben tomar de inmediato medidas para impedirlo, y como sugerencia no exhaustiva, apuntamos algunas:

                          .- La inmediata suspensión de apertura de expedientes de expulsión a ciudadanos ucranianos, rusos y bielorusos, la suspensión de los ya iniciados, y la consecuente liberación de los que puedan encontrarse en centros de internamiento a la espera de una expulsión que no se va a producir.

                          .- La apertura para ciudadanos de estos países de canales ágiles de presentación de solicitudes de protección internacional por vía telemática o en cualquier registro público accesible, con instrucciones públicas de que esta presentación es plenamente generadora de derechos, a la espera de que la misma pueda ser formalizada mediante la entrevista personal ante la policía. La falta de disposición de personal no puede ser excusa para dilatar en el tiempo – ni mediante el cierre de citas previas ni por cualquier otro medio — la presentación de solicitudes y el nacimiento de los derechos que les son anejos.

Tras estas medidas urgentes, nos sumamos a la obviedad: A los flujos de refugiados que a buen seguro se agolparán a las puertas de Europa no se les puede repetir la vergonzosa respuesta que se dio a los refugiados sirios en 2015, sobornando a otro país para que se los quedara, mientras nos desentendíamos. Confiamos en que en esta ocasión se coordine una respuesta europea abierta y generosa de concesión del derecho de asilo a quienes legítimamente van a huir de una situación trágica, y que se organice un reparto proporcionado entre todos los países de Europa. España –lejana al foco de la tragedia — puede dar ejemplo de que está dispuesta a aceptar lo que en otros momentos – cuando lo ha tenido a su puerta — ha reclamado al resto de países.

Francisco SOLANS PUYUELO

Secretario portavoz de Extranjeristas en Red

COMENTARIO A LA INSTRUCCIÓN SOBRE VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO DE LA SECRETARÍA DE ESTADO DE MIGRACIONES

El 25 de noviembre se consolida como fecha reivindicativa y de recuerdo de las víctimas de violencia, y ha sido la fecha elegida por la Secretaría de Estado de Migraciones para hacer pública su Instrucción sobre tratamiento de casos de permisos de residencia a extranjeras víctimas de violencia doméstica. 

En resumen, se recuerda que ante una víctima de maltrato, la obligación de los poderes públicos, sometidos a la Ley, es siempre la de proteger a la víctima, y la de conducir la necesaria interpretación de esa ley de forma acorde con ese principio y con el de hacerlo siempre de la forma más favorable a los derechos fundamentales de la persona, esté regular, irregular, sea europea, extranjera o nacional. Es decir, una mera y sencilla obviedad. 

La Instrucción debe ser saludada, primero por necesaria, y segundo por adecuada en su línea interpretativa. Pero estos dos extremos nos deben llevar a una reflexión y a un llamamiento, ambos también necesarios y convenientes. 

La reflexión es que cuando es necesario recordar o incluso imponer la obviedad o lo elemental, es que existe un problema de fondo que probablemente sea más grave, y más urgente abordar, que el que aparece en la superficie (lo cual no quiere decir que sea superficial). La instrucción impone a los jefes de las Oficinas de Extranjería y Subdelegados del Gobierno, competentes en instruir y dictar las resoluciones de extranjería algo que de tan elemental, resulta escandaloso pensar que se pudiera estar produciendo lo contrario. Pero es que así estaba siendo. 

A sensu contrario, la instrucción reconoce que algunas Oficinas de Extranjería imponían una interpretación ultrarrestrictiva, literalista y claramente reprobable a casos con los que nuestra sociedad – con la ruidosa excepción de unos cuantos energúmenos que se empeñan en negar la evidencia – se está volcando para ofrecerles su solidaridad, como son las víctimas de violencia doméstica, dejando a estas mujeres fuera de cualquier protección, bajo la excusa de una impresentable interpretación carente de todo rigor. Decir que la Ley prohíbe aplicar fórmulas de regularización a quien ya está regular es radicalmente falso y contrario a los más elementales principios jurídicos.

¿Qué está pasando en las Oficinas de Extranjería y en las Comisarías para que sean necesarias instrucciones como la que tenemos delante? Quizá sea momento de plantearse si existe, y combatir la infiltración de ciertas corrientes ideológicas caracterizadas por su xenofobia en el corazón mismo de los centros de gestión de la inmigración por parte del estado. Ese es el llamamiento, tan necesario como urgente, que debemos hacer. 

Francisco Solans Puyuelo. Secretario Portavoz Extranjeristas en Red